Felicitación de Navidad del Superior Provincial, P. José Luis Bartolomé

FELIZ NAVIDAD 2016

Llega la Navidad. No sólo en los templos, también en las calles, en las casas y en todo lugar resuena jubiloso el canto y la felicitación: ¡Feliz Navidad! Un grito que corre por los hilos del teléfono, las ondas de la radio o de la televisión. Los crismas que llenan los buzones, los rostros alegres que encontramos por la calle, todo nos habla del Nacimiento del Hijo de Dios.

Jesús, el Esperado, está entre nosotros y ha venido para quedarse en nuestra tierra. Navidad es cercanía, ternura, un misterio de amor sin límite, el inicio de una aventura divina que ha convulsionado la historia humana. La humanidad ya no está huérfana de divinidad. Por ello Navidad significa también esperanza. Jesús ha instalado su tienda entre nosotros y los que creemos podremos encontrar en Él el camino, la verdad y la vida.

Como Congregación damos gracias a Dios porque seguimos llevando este mensaje de la cercanía de Dios a muchas personas y lugares de la tierra. Dentro de pocos días celebraremos también nuestro Capítulo Provincial. Abrámonos a la esperanza. Que la fe avive nuestra conciencia y nos haga descubrir cada día que Dios está con nosotros, vive a nuestro lado, quiere compartir nuestros proyectos, o mejor, que compartamos los suyos.

A lo largo de estos días navideños habrá un “Belén” allí donde viva un cristiano: en las parroquias, en las fachadas de los grandes comercios, en las plazas, en las familias, en los hospitales… Que sea este un símbolo y una expresión de gozo que llene el corazón de todos los hombres. Nuestro mejor saludo en estos días, será: ¡Feliz Navidad! Se lo diremos a nuestras familias –a veces, quizás, con alguna lágrima en los ojos recordando a seres queridos que nos han dejado–; se lo diremos a nuestros amigos, conocidos y hasta a la gente que pasa a nuestro lado… Pero digámoselo también con inmensa cercanía solidaria al enfermo, al que sufre, al anciano, al que está solo… Ojalá llegue a todos ellos la paz de Belén y la bendición del Niño recostado en el pesebre.

La Navidad nos convoca a la solidaridad, algo que, desde hace años, se está impulsando en nuestras iglesias y parroquias con las campañas navideñas. Recordamos así que todavía hay en el mundo guerras, hambre en muchas familias de aquí y de lejos y demasiado sufrimiento en hogares cercanos. Por eso mientras seguimos rezando: “gloria a Dios y paz a los hombres” esforcémonos en crearnos un corazón aún más solidariamente navideño.

A todos vosotros: a los ya jubilados, a los que trabajáis en una pastoral más directa, a los formandos, postulantes y novicio, a nuestros misioneros en puestos de misión, a las Madres Redentoristas, a las Oblatas y a todos los que nos une la espiritualidad, la cercanía y la amistad redentorista os deseo:

¡Feliz Navidad y un Año Nuevo lleno de alegría y de paz!

José Luis Bartolomé

Responder