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El noviciado, con el que comienza la vida en una
congregación religiosa, tiene como finalidad que los novicios conozcan
mejor la vocación a la que Dios les llama, tal como existe en la
propia congregación, que experimenten el modo de vida de la misma,
que conformen la mente y el corazón con su espíritu, y puedan
ser comprobadas su intención e idoneidad.
Teniendo en cuenta la diversidad de carismas y congregaciones,
se podría definir el noviciado como un tiempo de iniciación
integral al género de vida que el Hijo de Dios asumió y
que él nos propone en el Evangelio, en uno u otro aspecto de su
servicio o de sus ministerios.
(PI 45)
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San Alfonso bendice y entrega
el hábito (anónimo, s. XIX). Con el acto de la toma de
hábito se comenzaba el Noviciado.
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