Dios
llama. Pero –te preguntarás- ¿cómo llama
Dios?
Hay
gente que imagina la llamada de Dios como un fenómeno paranormal
en el que se le aparece una luz cegadora o un ser lleno de rayos y
de ángeles. Y se pasan la vida esperando ese acontecimiento,
que nunca llegará.
Otros
están convencidos que Dios va ha llamarles a través
de intensas experiencias místicas, haciendo resonar su voz
en su cabeza, en una oración o en una convivencia. Está
claro que si llega ese momento, tendrán vocación, y
si no, pues a otra cosa. Pero ésta no suele ser la manera de
actuar de Dios (¡aunque podría serlo!).
La
llamada de Dios consiste en escuchar su Palabra. Y la Palabra de Dios
es más que la Biblia. En la Biblia encontramos palabras directas
a nuestro corazón. Pero, además, también a nuestro
alrededor el mundo está dispuesto a hablarnos de Dios. Todo
lo que se presenta ante nosotros nos interpela, nos interroga: desde
nuestra propia forma de ser hasta los grandes problemas que conocemos
a nuestro alrededor. ¿Es que lo que ocurre cada día
nos deja indiferentes?
1.
Dios está en tu historia personal
Dios
se manifiesta en la historia, en los acontecimientos que suceden en
el tiempo. Y seguro que en tu propia vida hay mensajes de parte de
Dios, en tu situación personal y en el camino que has recorrido
hasta hoy. Dios también habla en lo que eres y en lo que deseas
ser. Y así, con su invitación, te llama a escoger tu
vida.
2.
Dios te escoge para algo
La
llamada de Dios sucede en un encuentro personal fundante,
en una teofanía: una manifestación de Dios.
Dios describe, en primer lugar, una situación de necesidad
a la que quiere responder, y aparece ante la persona llamada. Se revela,
y encomienda una misión a la persona, a la que capacita y ofrece
un signo como garantía de su Presencia. Finalmente, Dios envía
a esa misión.
3.
Dios da el primer paso
La
llamada, la vocación, siempre es iniciativa de Dios. esto se
ve perfectamente en la Biblia. Dios elige, y habitualmente escoge
a personas “normales”, con sus debilidades, para una gran
misión. Dios elige a la persona para encomendarle una misión
que supone un liderazgo, un compromiso a favor de otros. Por supuesto,
Dios supera las expectativas de la persona, que no se cree capaz,
y comienza a experimentar los temores de responder a esa llamada,
al mismo tiempo que la atracción de una vida nueva y mejor.
El mismo Dios que llama da la fuerza necesaria para seguirle.
4.
Dios te llama a seguir a Jesús
Si
lees el Nuevo Testamento, cverás que Dios llama a través
de Jesús. Y Jesús, cuando llama, lo hace con una triple
invitación, diciendo: “Vente”. En primer lugar,
Jesús invita a la persona a vivir con una especial amistad
e intimidad con él. En segundo lugar, Jesús invita al
seguimiento, a caminar con él, a seguir sus pasos. En tercer
lugar, Jesús invita a participar en su misión evangelizadora.