IV Encuentro de Formación del Sur de Europa Ha tenido lugar en Vila Nova de Gaia del 6 al 8 de abril
Del 6 al 8 de abril ha tenido lugar en Vila Nova de Gaia (Provincia de Lisboa) el cuarto encuentro entre formandos y formadores del sur de Europa. Ésta ha sido una nueva oportunidad para compartir vida, reflexión y misión entre los que estamos en formación y los formadores de nuestras provincias; este año en torno a nuestras Constituciones redentoristas como tema principal.
Nos reunimos en Gaia un total de 27 personas: 3 de la Provincia de Lisboa (un estudiante, su formador y el provincial, P. Gomes), 2 de la Provincia de Estrasburgo (un estudiante, y su formador, un redentorista peruano), 12 venidos de Italia (dos postulantes, un estudiante y un formador de la Provincia de Roma; cinco estudiantes de la Provincia de Nápoles junto con sus dos formadores y un postulante libanés de la Provincia de San Clemente) y 9 de la Provincia de Madrid (tres estudiantes y tres postulantes junto con sus dos formadores y el provincial, P. Pedro). El número veintisiete lo ocupa el invitado especial a nuestro encuentro: P. Joseph Tobin, General Emérito, que nos obsequió con su presencia y con luminosas reflexiones desde nuestras Constituciones, dirigidas especialmente a los jóvenes (y futuros) redentoristas del sur de Europa que formamos ya parte de la nueva realidad de las Conferencias.
El considerar las Constituciones nos ayudaba a hacer un recorrido con P. Tobin por cuestiones fundamentales de nuestra vida y carisma: la misión, la comunidad apostólica, nuestra consagración misionera, la formación en la CSsR y, en último lugar, nos llevaba a abordar la nueva realidad de las Conferencias -y el proyecto de formación que depende de éstas- y que supone de nuestra parte una cada vez mayor apertura a Europa y la convicción profunda y consciente de que profesamos para la Congregación y no únicamente para las provincias. Naturalmente se indicaba que éste será un proceso a realizar progresivamente y en la medida en que las distintas realidades provinciales lo permitan. Sin embargo, aun siendo proyecto común -que a todos afecta y que de todos exige una continua y sincera conversión (c. 20)- no deja de ser cierto que esto implica de manera especial a los redentoristas con posibilidad de movilidad y de aprender idiomas, ya que éstos se tornan requisitos indispensables para nuestra misión a nivel europeo.
A lo largo de estos días, el P. Tobin nos advertía de que la misión puede llegar a convertirse en un slogan si no partimos del sentido hondo que ésta cobra en nuestras Constituciones, que nos definen por ello como “cooperadores, socios y servidores de Cristo en la gran obra de la redención” (c. 2). De este modo nos invitaba a entrar en los nuevos “areópagos de Europa”: los medios de comunicación social (especialmente internet), el mundo juvenil, la teología moral, el ecumenismo y el diálogo interreligioso, e incluso un diálogo sin complejos con nuestra sociedad secularizada. En sus diversas reflexiones, el P. Tobin nos invitaba a ir más allá de nuestros deseos y de nuestra voluntad y a confrontarnos con el abandono de aquellos que nos rodean, sabiendo darles una respuesta. “Buscar únicamente mantener aquello que tenemos sería una desilusión para todos”, nos decía, y con ello señalaba cómo las decisiones que se tomen han de surgir de las opciones pastorales que se hagan. Igualmente se nos sugería la necesidad ser “testigos creíbles” y, por ello, hacer una inculturación reflexiva, como misioneros que sean capaces de contrastarse con el evangelio.
Es de subrayar y agradecer la presencia y cercanía tanto del Padre General emérito, Joseph Tobin, como de los provinciales asistentes, que en todo momento se mostraron disponibles y cercanos para atender cualquier duda o cuestión surgida acerca de la formación que se forjará en nuestra Conferencia europea. Del mismo modo agradecemos a nuestros cohermanos portugueses su acogida y generosidad, que nos permitió, además del encuentro formativo y fraterno, visitar la ciudad de Oporto y Gaia e incluso el Santuario de Fátima, el día antes de regresar.