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Virgen misionera... y futbolera
La comunidad redentorista de San Gerardo celebró la victoria

El día 12 de mayo, a las 6:15 am, nos dejaba el P. Antonino Cavero, después de una larga travesía con un cáncer de próstata a cuestas y un final asombrosamente rápido. Todos sabíamos que en el horizonte del P. Antonino el abrazo definitivo de Dios estaba cerca, pero a todos nos sorprendió que estuviera tan cerca. Estaba a punto de cumplir 86 años (le faltaban dos días) y se mantuvo hasta el final perfectamente lúcido y consciente. Un par de días antes de morir todavía hacía planes para el próximo año. Se sentía débil físicamente pero su capacidad de pensar, de enjuiciar, de programar se mantenía intacta.

El P. Antonino nació en 1924 en Barrientos de la Vega, un pueblecito de la provincia de León (España) de honda y larga tradición levítica y redentorista. No había familia en el pueblo que no tuviera entre sus miembros algún redentorista. El mismo padre Antonino tuvo un tío redentorista, el Hermano Miguel, que dejó en todos los que lo conocimos una profunda huella por su carácter bonachón.

Después de sus años de formación en El Espino, Nava del rey y Astorga (1936-1949), Antonino es ordenado sacerdote (1949), y ese mismo año llega a México, país que dio sentido a sus primeros trece años de sacerdote y al que recordaba permanentemente por medio de anécdotas y chascarrillos. El afecto por México lo acompañó hasta el final de sus días.

Estando en la plenitud de su vida (38 años) es nombrado Viceprovincial de Caracas y así, en el año 1962, con el dolor de dejar su “México lindo y querido”, llega a Venezuela, siendo Viceprovincial desde 1962 hasta 1970, en los años difíciles y apasionantes del Concilio y del inmediato postconcilio. Desde 1970 hasta el 2010 la vida del P. Antonino discurrió entre Barquisimeto y Caracas, con un breve intervalo de dos años en San Cristóbal.

Ignacio González, CSsR

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Puede leerse aquí la homilía pronunciada en su funeral.