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Entrevista a Ralph Heskett, Obispo de Gibraltar
El redentorista inglés fue ordenado obispo el pasado 10 de julio

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«Soy redentorista ante todo y sobre todo, siempre.
Me gustaría pensar que ésta es una de las razones por las
que se me ha pedido asumir el papel de obispo aquí,
para traer el carisma redentorista a la labor
que se me ha pedido hacer aquí»

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Ofrecemos a continuación la traducción de una entrevista realizada al Obispo de Gibraltar P. Ralph Heskett, CSsR poco antes de su ordenación episcopal. Dicha entrevista apareció publicada anteayer, lunes 9 de agosto, en el periódico gibraltareño Gibraltar Chronicle (aquí).

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"Pastor, hermano, maestro, amigo: éste es mi reto",
afirma el nuevo obispo

"El día más grande de mi vida fue el de mi ordenación sacerdotal hace 33 años. Un momento clave en mi vida. Y ser ordenado obispo es ser ordenado en la plenitud del sacerdocio, así que seguro que será un verdadero privilegio y un momento precioso”.

El obispo electo Ralph Heskett lo afirma mientras se prepara para su ordenación y toma de posesión como nuevo obispo de Gibraltar este sábado [10 de julio]. Admitiendo que lo que va a suceder este fin de semana le parece casi irreal, y que no será suficientemente consciente de ello hasta tiempo después, espera con ganas convertirse en el próximo obispo de Gibraltar, cosa que describe como un enorme privilegio, a la vez que reconoce que su nuevo trabajo –el de guiar a la Iglesia Católica del Peñón durante su segundo siglo– supone una enorme responsabilidad.

Cuando la Iglesia Católica se prepara para celebrar el próximo octubre los primeros 100 años de la Diócesis en Gibraltar, el obispo electo Heskett pide paciencia mientras se prepara para consultar, reflexionar y conocer a su pueblo, su rebaño. Declaró a Chronicle que las decisiones sobre futuros cambios, como los nombramientos, quién será su Vicario General, quién trabajará en las parroquias y cómo fucionará su Oficina, no llegarán hasta el otoño, tras el retiro anual del clero en septiembre.

Fue el pasado jueves 18 de marzo cuando el Papa Benedicto XVI nombró al P. Ralph Heskett –miembro de la Congregación Redentorista y entonces en la Parroquia de Nuestra Señora de la Anunciación, Bishop Eton (Liverpool)– como Obispo de Gibraltar. Frecuente visitante del Peñón durante unos 30 años, predicó misiones y ayudó en diferentes parroquias. Era por ello bien conocido a nivel local, especialmente por todos los sacerdotes de la diócesis, habiendo establecido una fuerte relación con Gibraltar y su gente.

La ordenación episcopal tendrá lugar el sábado [10 de julio] a las 9.30 en el hangar del aeropuerto North Front. La toma de posesión se llevará a cabo inmediatamente después en la Catedral de Santa María Coronada. El principal consagrante será el arzobispo Michael George Bowen; junto a él estarán el obispo Thomas Matthew Burns y el obispo emérito Charles Caruana.

Con la esperanza de que sea un gran fin de semana para el pueblo de Gibraltar, "para todos, no sólo la comunidad católica", dice que lo espera con ganas, aunque admite que él no es muy bueno siendo el centro de atención.

"En este momento hay una parte de mí que está realmente entusiasmada con las oportunidades y los retos futuros, aunque también sé que hay muchos desafíos, como en cualquier tipo de liderazgo, en particular el liderazgo dentro de la Iglesia de hoy".

Pero también en este momento, admite honestamente, está experimentando una especie de proceso de duelo al tener que dejar atrás su casa, su familia redentorista, aunque se siente ayudado enormemente por la calidez y la acogida del pueblo de Gibraltar, además de sus oraciones.

"El número de personas que dicen que han estado orando por mí, y que lo seguirán haciendo, es una gran fuente de aliento para mí".

El P. Heskett ha sido toda su vida redentorista, desde que se criara en una parroquia redentorista.

- ¿Piensa que puede llegar a hacer de Gibraltar su hogar?

Oh sí, absolutamente. Muchas veces he comentado que Gibraltar ha sido mi segundo hogar en los últimos 30 años. Siempre me he sentido aquí como en casa, y creo que siempre me ha atraído. Siendo honesto, ya me siento en casa, aunque esta primera etapa va a suponer también parte de sufrimiento y pérdida.

- Hábleme de los redentoristas y de su vocación.

Los Redentoristas fueron fundados en 1732, principalmente para predicar el Evangelio a los pobres y abandonados, primeramente en las afueras de la ciudad de Nápoles. En cierto sentido ése fue el comienzo, y realmente ésa ha sido nuestra principal labor, nuestro carisma, la predicación del Evangelio a los pobres y los más abandonados, lo cual aparece en nuestras actuales Constituciones y Estatutos. Ese trabajo, tradicionalmente, se ha desarrollado en la predicación de misiones parroquiales y retiros. Durante los primeros 14 ó 15 años éste fue principalmente mi trabajo. Después dejé las misiones y retiros y me incorporé al ministerio parroquial durante los siguientes 15 años. Hace dos años volví a las misiones y retiros, y a la labor de formación, siendo formador de postulantes en la Provincia de Londres, y esperaba seguir en ello hasta que sucedió todo esto.

- ¿Cúal fue su sorpresa al saber de su nombramiento como obispo de Gibraltar?

Fue una sorpresa al final. Usted sabe que no hay secretos en Gibraltar y yo sabía que mi nombre se mencionaba, pero también había otros nombres y siempre sentí que harían una elección más acertada, así que al final me sorprendió.

- ¿Cómo ve usted sus principales deberes como obispo?

Son muy amplios. Se dice que los hombres no son muy buenos ‘pluriempleados’, así que voy a tener que aprender rápidamente acerca de los sacerdotes, de cómo ser pastor, hermano y amigo, y de cómo ser también para la gente pastor, maestro y todos esos papeles que se encuentren bajo el paraguas del obispo como administrador de la comunidad local.

- ¿Es más que un papel pastoral?

A mi manera de ver sería principalmente una función pastoral, pero también una función de gobierno y por supuesto de liderazgo. Yo mismo lo vería principalmente como una función pastoral que incluye la enseñanza de la Palabra de Dios, pero también la función del gobierno y el orden.

- ¿Cómo quiere ejercer como obispo?

Supongo que, principalmente, mediante el ejemplo, y ésta es realmente mi función. Creo que hoy en día es la única manera como podemos llevarlo a cabo verdaderamente, porque por lo general, para bien o para mal, hemos superado la cultura de la obediencia.

- Nunca más (ninguno de nosotros) querremos que se nos diga qué tenemos que hacer: queremos encontrar el sentido de aquello que se nos pide hacer.

Decir a la gente que haga esto y aquello sería en gran medida ineficaz, porque no es así como la gente responde hoy en día. Esto es así, por ejemplo –y en general siempre lo he hecho cuando he tenido que ejercer el liderazgo dentro de una comunidad como superior–, en que no pediría a la gente hacer lo que no podría hacer yo mismo. También es fundamental hoy en día encontrar un nuevo lenguaje para decir las cosas que hay que decir, para que la gente realmente pueda escuchar y responder.

- ¿Va a traer su tarea redentorista, su trabajo misionero con usted?

No puedo hacer otra cosa. Soy redentorista ante todo y sobre todo, siempre. Me gustaría pensar que ésta es una de las razones por las que se me ha pedido asumir el papel del obispo aquí, para traer el carisma redentorista a la labor que se me ha pedido hacer aquí.

- Gibraltar es esencialmente una diócesis aislada, que depende directamente de Roma. ¿Qué piensa usted al respecto?

Sí, es un hecho, y aunque ésta es una realidad en la Diócesis de Gibraltar, es parte de la Iglesia Universal, y funciona o debe funcionar como tal. Tal vez más inmediatamente, como obispo, tengo la función de observador oficial en la Conferencia de Obispos de Inglaterra y Gales, así como en la Conferencia Española. El obispo Caruana ha fomentado las relaciones con ambos, y ciertamente espero también hacer lo mismo. Incluso simplemente desde el punto de vista de contar con el apoyo y el aliento de mis hermanos obispos, no puedo permitir vivir aislado el papel que se me ha dado, lo cual no sería ni útil ni saludable para mí.

- ¿Hay áreas en las que usted ha fijado ya su atención?

Realmente necesito tener una visión más amplia, hablar con todos los sacerdotes, individual y colectivamente. Esperamos llevar a cabo un retiro en septiembre como una oportunidad para reflexionar sobre las necesidades actuales de la diócesis, y su futuro. Parte de ese proceso sería ver la manera de implicar más a la gente. Esencialmente, cualquier iglesia local participa realmente en la Misión de Cristo; ésta es la función de las iglesias: continuar de alguna manera la Misión de Cristo y que estemos todos comprometidos en ello, ya que es nuestro papel, ser el Cuerpo de Cristo aquí en este lugar. La única diferencia es que tenemos diferentes funciones en esa misión el obispo, los sacerdotes y el pueblo de la diócesis. Se trata de una responsabilidad compartida, es un reto compartido. Tenemos que pensar en estas cosas juntos antes de tomar cualquier decisión real sobre el personal: dónde va el Padre X y dónde el Padre Y. Más importante aún es la dirección que sigue la diócesis en el futuro.

- Pero ¿hay algún área en particular que vea usted que necesite especial atención? ¿Cómo quiere que se desarrolle en la diócesis su relación con la gente, y cómo va a conocerla?

Bueno, supongo que la única manera de conocer a la gente es salir y visitar las diferentes parroquias. También hay muchos grupos diferentes dentro de la diócesis y se trata también de reunirse con ellos y sobre todo de escucharles. La gente más allá de estos grupos también tiene algo que decir, su historia y por qué ya no forman parte de la vida eclesial es también importante, porque parte de la misión de Cristo fue llegar a los perdidos. Cómo se llevará todo esto a cabo, para ser honesto, realmente no lo sé, y tendré que pensar en ello. Pero, ciertamente, ese tipo de difusión es la clave. Pero en general, la formación permanente de los sacerdotes y los adultos es importante. Si nosotros, como sacerdotes, no continuamos creciendo y aprendiendo, entonces tenemos menos que ofrecer a la gente. Ciertamente, la educación de los jóvenes es importante también. En el Reino Unido, hemos tratado de fomentar y establecer una relación entre la escuela, la parroquia y el hogar, y ésos son los tres pilares sobre los que se basa la educación de nuestros jóvenes realmente. No las escuelas únicamente, sino la conjunción de los tres. No importa lo que haces en la escuela si no lo están recibiendo en casa, porque entonces el trabajo en las escuelas se hace doblemente difícil, por no decir imposible. Eso es algo que también tenemos que mirar y desarrollar.

- Al llegar al episcopado, en un momento en que la sociedad está dando grandes pasos por los cambios realizados, ¿dónde se ve usted al tener que adaptarse a estos cambios, a una sociedad en constante movimiento?

La realidad es que si las cosas no cambian, tienden a morir. Para ser parte de cualquier grupo u organización es preciso tener capacidad de cambio y adaptación a nuevas situaciones. Junto a eso, en lo que se refiere a la Iglesia, es tener la sabiduría y el discernimiento para saber qué cambiar, cuándo cambiar y cómo cambiar, y saber en qué cosas no podemos transigir. Son esas cosas que la Iglesia tiene que ofrecer a la sociedad en su conjunto; si la Iglesia fuera lo mismo que cualquier grupo, ¿qué tendríamos entonces que ofrecer? El cambio es inevitable si queremos seguir siendo relevantes para la sociedad en que la vivimos, pero igualmente tenemos que permanecer y promover con mayor vigor las cosas que son únicas para la Iglesia y que son los valores que tenemos que compartir con la sociedad en general. Y como he dicho anteriormente, se trata de encontrar ese lenguaje para ser capaces de comunicarlo.