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Jorge Ambel nos escribe desde Perú
El motivo principal de su viaje ha sido poner en marcha un aula de estimulacion en una guarderia de Santa Anita (Lima)

Queridos amigos,

En medio de un viaje que está siendo un regalo desde el principio, escribo estas palabras como testimonio de lo que estamos viviendo por aquí.

Mi labor aquí no es la de voluntariado, pero como sacerdote redentorista estoy compartiendo con los voluntarios la vivencia de unos días compartidos con la gente del Perú.

El motivo principal de mi viaje a Perú ha sido el de culminar un sueño: poner en marcha el aula de estimulación que implementa la guardería que los redentoristas de esta comunidad de Santa Anita, en Lima, han ido construyendo en el Centro Social Perpetuo Socorro, de la capilla María Inmaculada.

Este sueño forma parte del empeño de muchas personas que han querido poner su granito de arena para hacerlo realidad. A mí me ha correspondido, como un regalo inmenso, hacer de mensajero, y os aseguro que estoy profundamente agradecido a Dios por haberme concedido la oportunidad de volver a visitar Perú y de poder hacerlo como sacerdote.

En la invitación a la ordenación, Carlos y yo animábamos a la gente a hacer extensiva la alegría de ese acontecimiento a aquellos que están más necesitados de ayuda y, en particular, a los niños. Ésa era la motivación principal de este proyecto que ya ha visto la luz.

Os puedo asegurar que vivir con esta gente la preparación y puesta en marcha de algo que significa tanto para un pueblo que necesita de educación para poder cambiar su futuro es una vivencia intensa de cómo Dios se abre paso en nuestro mundo, a veces tan injusto.

Observar a los niños de la guardería sonriendo y alucinados con el aula, verlos jugar en ella y escucharlos reír a carcajadas ha sido el mejor regalo de ordenación que he recibido. Ellos están tremendamente agradecidos y yo también.

Gracias por haber hecho realidad este sueño que va a ayudar a tantos niños a crecer más sanos, a desarrollarse mejor y a afrontar el futuro más estimulados, mejor formados.

Gracias a todos los que, con vuestra aportación económica, grande o pequeña, con vuestra oración y apoyo habéis logrado hacer realidad este proyecto.

No hay muchas palabras que puedan recoger la alegría que expreso y que os transmito también en nombre de los redentoristas de Lima y las encargadas del proyecto, pero espero que las fotos que os envío os acerquen un poco más a esta gente y animen a seguir colaborando con su futuro. Sentíos orgullosos y felices por lo que hemos podido hacer juntos.

Desde Santa Anita, Lima, Perú, un inmenso abrazo.

Jorge Ambel Galán, CSsR