Novena del Perpetuo Socorro en La Coruña
Presidió la eucaristía Mons. Julián Barrio el día de la fiesta

Las novenas a la Virgen del Perpetuo Socorro en sus santuarios tienen su reclamo y son medios de evangelización para que a través de Ella (que sigue diciéndonos: "Haced lo que El os diga") lleguemos a Cristo para mejor seguirle como Camino, Verdad y Vida.

Podríamos decir que tienen bastante de misión parroquial y algo de religiosidad popular que, bien entendida y orientada ésta, contiene muchos valores: engendra paciencia y aceptación de los demás, hace capaz de generosidad y sacrificio, logra calmar la sed de algo infinito que cada persona tiene. Por ello, el evangelizador tiene que aprovechar toda oportunidad a fin de dar el mensaje del Evangelio lo más completo para la gente que acude a la llamada maternal de la Virgen.

Durante nueve días, en hora apropiada de la tarde-noche y en su acogedor templo-santuario de la Calle Marqués de Amboage, se ha rezado el Rosario comentando sus misterios y se ha desarrollado el Ejercicio de la Novena en forma muy participada y actual. Ya en la Eucaristía se habló de los temas fundamentales de nuestra fe, poniendo siempre el testimonio y ejemplo a imitar de María, con una fervorosa y fiel participación de los fieles en moniciones, lecturas, oración de los fieles, ofrendas oportunas, acción de gracias... Todo ello animado por cantos apropiados al tema y al saber musical del pueblo creyente y ambientado con rótulos bien visibles sobre el programa general de la Novena y la reflexión homilética de cada día.

Y como un eco de actos importantes de la Misión parroquial (en hora apropiada de la mañana y dentro de la Eucaristía), la Celebración Penitencial comunitaria y Santa Unción de enfermos a las que asistieron un número alto de devotos de la Virgen.

No hay tradición de procesión por las calles del entorno; un coro parroquial falló el día de la Solemnidad, pero se suplió con la presencia del arzobispo compostelano, Monseñor Julián Barrio Barrio, que ya va por la decena de años seguidos presidiendo la Eucaristía. Como era de suponer, citó a San Alfonso en diversos momentos, recalcando el texto de "imposible que se pierda un devoto de la Virgen", y al final una recomendación: "Honradla e invocadla siempre con ese título consolador de Perpetuo Socorro".

La Novena no deja de ser una excelente oportunidad para refrescar la fe, ahondar sentimientos y compromisos de solidaridad volviendo a las raíces cristianas.

Félix Martínez Gutiérrez, CSsR