El P. Tobin habló a los Superiores Generales
Fue el pasado 7 de agosto con motivo de la Conferencia de Superiores Generales de Religiosos que tuvo lugar en Los Ángeles

Ofrecemos a continuación la traducción de un artículo que recoge las palabras que el P. Joseph W. Tobin –Superior General Emérito de la Congregación del Santísimo Redentor y nuevo Secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica– dirigió a los Superiores Generales de Religiosos reunidos en asamblea en Long Beach (Los Ángeles, California) el pasado 7 de agosto. Dicho artículo apareció publicado hace unos días en el Tidings Online (aquí), periódico de la Archidiócesis de Los Ángeles.
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Los Superiores Mayores instaron a un desplazamiento de los ministerios hacia los márgenes de la sociedad
Los escándalos de abuso sexual por parte del clero, la disminución del número de sacerdotes y una excesiva insistencia en el profesionalismo pueden constituir la tesitura que los responsables de las órdenes religiosas encuentran al pensar en el sacerdocio, dijo un redentorista americano que ha sido nombrado por el Vaticano para supervisar la vida religiosa.
El Arzobispo Joseph W. Tobin, recientemente nombrado Secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, hizo estas declaraciones en un discurso el 7 de agosto en Long Beach [Los Ángeles, California] en la asamblea anual de la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos.
Él mismo instó a los líderes religiosos a pedirle a Dios que "ponga el dedo, el Espíritu Santo, en nuestros oídos y en nuestra lengua" para superar la sordera –en sentido figurado– causada por tales cuestiones.
Citando el Evangelio de Marcos, el Arzobispo Tobin comparó la crisis de los abusos, la disminución de las vocaciones y el estrés del profesionalismo con el zumbido de las vuvuzelas (largos cuernos de plástico que emiten un sonido ensordecedor cuando se soplan), que a menudo ahogaron cualquier otro sonido durante los partidos de fútbol jugados en la Copa del Mundo que tuvo lugar en junio.
Los abusos sexuales por parte del clero han provocado repugnancia en toda la Iglesia y ha llevado a algunos a tachar a los líderes religiosos de hipócritas y arrogantes, dijo el antiguo Superior General Redentorista.
“Los líderes de los institutos de vida consagrada han pagado un alto precio para reaccionar ante estos escándalos", dijo, y señaló que muchas veces no habla de otra cosa durante sus visitas a Roma.
La disminución del número de vocaciones y el aumento de la edad de los sacerdotes, junto con los compromisos con el ministerio mantenido, son también una preocupación para los líderes de las órdenes religiosas, dijo el Arzobispo Tobin a los líderes religiosos.
"Nosotros los religiosos hemos sido "engañados hacia el desaliento", afirmó el Arzobispo, recordando las directrices que el franciscano P. David Couturier dirigió en el 2006 a los Superiores Mayores sobre el estado de la vida religiosa. "Como resultado, el lenguaje de la abundancia que tradicionalmente ha caracterizado la vida religiosa ha sido sustituido por un vocabulario y un modo de pensar centrado en la disminución".
Sugirió que la disminución de vocaciones podría terminar si las órdenes religiosas ofrecieran a los jóvenes un “claro sentido de la misión en comunidad, respetando sus necesidades religiosas, en vez de perseguir el modo de hacerles clones de nosotros mismos".
El énfasis excesivo en el profesionalismo, el tercer factor que afecta al modo de pensar en el sacerdocio, se produce a expensas del pensamiento místico en el futuro del ministerio sacerdotal, dijo.
"Hay una innegable y, en mi opinión, completamente apropiado valor ligado a algunos valores del profesionalismo en la vida consagrada", dijo, citando la necesidad de la formación intelectual de los sacerdotes y el uso de estrategias de gestión y de organización en la planificación y evaluación.
Sin embargo, continuó, "el problema es cuando la vida consagrada se reduce al profesionalismo; entonces dejamos de ser testigos claramente de... la locura de la cruz".
El Arzobispo Tobin sugirió que los sacerdotes recuerden la curación del sordomudo del séptimo capítulo del Evangelio de Marcos. La historia, que también fue el enfoque de la asamblea, sitúa a Jesús en lo que llamó un "una religiosa y social ‘tierra de nadie’, un lugar donde judíos piadosos no se sentirían cómodos.
"Estoy convencido de que Dios está llamando a los consagrados a dar testimonio de Dios y del Reino de Dios en un ‘lugar’ similar hoy", dijo.
"El 'lugar' de las personas consagradas de hoy es el espacio donde las personas están desposeídas de su plena dignidad de hijos e hijas de Dios, personas redimidas por Jesucristo y santificadas por el Espíritu Santo", dijo el Arzobispo Tobin.
Hizo un llamamiento a los líderes religiosos a buscar la ayuda de Dios a través del Espíritu Santo.
"Debemos preguntarnos si hemos sido ensordecidos por algunas grandes historias, vuvuzelas, que son particularmente fuertes porque son portadoras de elementos de verdad pero que, si hemos de ser fieles, no podemos permitir que tengan la última palabra".

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