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VI Encuentro de San Alfonso
Tuvo lugar en El Espino entre el 27 de junio y el 1 de agosto

Del día 27 de julio al día 1 de agosto nos hemos vuelto a juntar en el Monasterio de El Espino los laicos redentoristas para celebrar el VI Encuentro de San Alfonso.

Como en anteriores ocasiones, acudimos miembros de los distintos grupos de laicos redentoristas reconocidos en la Provincia española (Mérida, Granada, Sevilla, Vigo, Madrid San Gerardo, Madrid Perpetuo Socorro), Misioneros Laicos del Santísimo Redentor, laicos colaboradores de distintas casas y comunidades redentoristas, laicos de la fraternidad que trabaja con las Madres Redentoristas del Monasterio de Carabanchel (Madrid), y religiosos redentoristas. Algunos, incluso, llegaron desde Luxemburgo donde residen y trabajan, como es el caso de Montse, Emilio y familia.

Siguiendo el esquema que ya es tradicional de estos encuentros, y bajo el lema de Laicos y Religiosos, Misioneros redentoristas, nos dispusimos a celebrar un tiempo de formación general y por talleres, un tiempo de reflexión, un tiempo de compromiso y un tiempo de ocio.

La formación general estuvo dirigida, en su primera sesión, por nuestro querido amigo P. Pedro Guembe, que reflexionó sobre la Espiritualidad Redentorista. Al día siguiente, el autor de estas líneas presentó el tema Bioética: vida y muerte, mediante la visión del documental Las Alas de la Vida y la experiencia del enfermo terminal Carlos Cristos. Los talleres de formación, siguiendo las orientaciones establecidas en el documento Los Misioneros Laicos del Santísimo Redentor, se articularon alrededor de tres pilares: la espiritualidad redentorista, la moral y la misión. La asamblea de laicos reunida con el gobierno provincial en el mes de febrero decidió que los tres temas que concretaran esos pilares serían para los próximos años: Häring, moral y no violencia; Donders, Seelos y Sarnelli: Redentoristas en el mundo de los abandonados; y Clemente, la misión y los laicos. Las tardes del martes y del miércoles, los participantes en el Encuentro se distribuyeron entre los tres talleres.

El jueves, la madre redentorista Paloma Arroyo dirigió nuestra reflexión personal a través de tres momentos: Mi pasado como historia de salvación: "Todo lo estimo pérdida ante la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas" (Flp 3,8); Ser redentorista aquí y ahora: "Para mí la vida es Cristo" (Flp 1,21); y Un futuro que construir: "Olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante, corriendo hacia la meta a que Dios me llama en Cristo Jesús" (Flp 3,13-14).
El tiempo de ocio lo empleamos en visitar la localidad de Laguardia y la bodega Ysios diseñada por el arquitecto español Calatrava. Momentos, también de ocio y de compartir, fueron las noches con los Gaudeamus “galaicos” en torno a queimadas (de las que son auténticos maestros los laicos que acudieron de Vigo) y la noche dedicada a los sabores de la tierra, donde se pudieron degustar distintas exquisiteces culinarias (este año nos deslumbraron los de Granada).

Pero el momento culminante del encuentro lo constituyó la celebración de la Eucaristía de San Alfonso, el viernes día 1 de agosto, donde hicieron público su compromiso como Misioneros y Misioneras Laicas del Santísimo Redentor cuatro nuevos laicos: Ana y Antonio (de Granada) y Rosalía y Marité (de Vigo). Los nuevos Misioneros fueron acogidos por una representación de los Misioneros Laicos que celebraron su compromiso el año pasado y cuya renovación fue aceptada por el Gobierno Provincial en los últimos meses. La celebración la presidió, en ausencia del P. Provincial que se encontraba en Costa de Marfil, el Viceprovincial P. Jesús Hidalgo.

Una vez alcanzada la media docena de Encuentros de San Alfonso celebrados, descubrimos la importancia de mantener la celebración de los mismos con una doble función: ser lugar de iniciación y formación de aquellos laicos que quieren formarse y profundizar en el carisma redentorista; y ser lugar de encuentro, formación y de intercambio de experiencias de los laicos redentoristas que ya han iniciado el camino y se han comprometido con la Congregación en diversos niveles. Ambos objetivos son igual de importantes y creemos que hay que trabajar en las dos direcciones.

Hemos iniciado un camino de colaboración entre laicos y religiosos que nos está retando a buscar nuevos rumbos y formas de trabajo común. Estamos en marcha y con un amplio horizonte esperanzador ante nuestros ojos.

Rafael Junquera, Misionero Laico S. R.