PASCUA JUVENIL EN ASTORGA (LEÓN)
La propuesta de Pascua para los jóvenes del norte y centro de España iba a tener lugar en el Colegio-Seminario “La Inmaculada” de los misioneros redentoristas de Astorga (León). Asistieron unos 30 jóvenes de las comunidades del Perpetuo Socorro, San Gerardo, Santísimo Redentor y Vigo, más algunos provenientes de Ponferrada, fruto de la misión que tuvo lugar allí hace algo más de un mes. Acompañaban al grupo los PP. Francisco Caballero y Manolo Sánchez y el estudiante Carlos Sánchez. Dos religiosas Hijas de Cristo Rey y una postulante de la misma congregación se unieron también a la convocatoria. El grupo, a pesar de su diversidad, disfrutó siempre de un ambiente precioso. La Pascua se presentó bajo el título de “Mi historia”, ya que quería brindar a los jóvenes la posibilidad de leer su propia vida, su historia, a la luz de Cristo muerto y resucitado.
Aunque algunos se incorporaron al día siguiente, la llegada de la mayor parte de los jóvenes tuvo lugar el miércoles por la noche. El cansancio acumulado por el largo viaje, al menos para aquellos que venían de Madrid, debido a los atascos, hizo que pronto todos se retiraran a descansar.
El Jueves Santo, día del amor fraterno, fue un día para profundizar en el amor inmenso de un Dios que nos llama por nuestro nombre y que jamás nos dejará solos. Los jóvenes tuvieron después la oportunidad de compartir, ya en grupos, lo que habían orado. Por la tarde, la Cena del Señor la celebramos en la iglesia con el pueblo y el resto de hermanos redentoristas. Ya por la noche, tuvimos la suerte de poder compartir la Hora Santa con la comunidad de redentoristas contemplativas, con las que disfrutamos unos momentos preciosos de oración. Después fuimos agasajados por ellas con un sabroso chocolate y ¡un montón de dulces!
El viernes santo asistimos a la emocionante Procesión del Encuentro, con la conocida y curiosa carrera de San Juanín. El tema del día nos sugería reflexionar en torno al amor de Dios manifestado en la entrega absoluta de Cristo y su muerte en la cruz. Para ello nos sirvió de motivación una sugerente canción del grupo Il Divo llamada “Hasta mi final” que, leída desde Cristo, nos hablaba a todos de su inmenso amor por nosotros hasta el final. Una canción que acabó convirtiéndose en el “himno” de la Pascua. La podéis escuchar aquí mismo: ¡ojalá que a vosotros también os toque el corazón!
Se nos invitaba también en la reflexión de la mañana a realizar una cruz: sabemos bien que sólo sigue verdaderamente a Cristo quien carga con su cruz y no olvida a aquellos que soportan una cruz mayor, los más abandonados. La celebración de la Muerte del Señor la tuvimos también con el pueblo y después, en grupos, preparamos un Viacrucis que asumía las “cruces” de los jóvenes de hoy. La Adoración a la Cruz por la noche, acompañada siempre con cantos, fue uno de los momentos más intensos y especiales.
En el Sábado Santo, después de un breve tiempo de reflexión, se nos invitó a caminar, tal como un día lo hicieron los discípulos de Emaús. Si bien nuestro destino era San Justo de la Vega, lo importante estaba en el mismo camino. En parejas, compartiendo lo orado durante la Pascua, se nos hizo también el encontradizo ese “forastero”, al que más adelante reconocimos en la fracción del pan como Cristo Resucitado. Pero eso sería a la noche, cuando después de preparar en grupos los distintos momentos de la Vigilia Pascual, celebramos con una alegría inmensa que ¡Cristo ha vencido a la muerte!
Sólo nos queda agradecer de corazón a la comunidad redentorista de Astorga su acogida calurosa y fraterna. También pedir al Señor que conserve y aumente en nosotros esa experiencia intensa de muerte y resurrección que hemos vivido en esta Pascua.

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