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DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO
Ciclo C - 4 de julio de 2010 |
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Isaías 66, 10-14c
Festejad a Jerusalén, gozad con ella, todos los que la amáis, alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto. Mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos, y apuraréis las delicias de sus ubres abundantes. Porque así dice el Señor: «Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz, como un torrente en crecida, las riquezas de las naciones. Llevarán en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas las acariciarán; como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo, y en Jerusalén seréis consolados. Al verlo, se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos florecerán como un prado; la mano del Señor se manifestará a sus siervos.»
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Salmo 65
Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre;
cantad himnos a su gloria;
decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!».
Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres.
Transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.
Alegrémonos con Dios,
que con su poder gobierna eternamente.
Fieles de Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica,
ni me retiró su favor.
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Gálatas 6, 14-18
Hermanos: Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo. Pues lo que cuenta no es circuncisión o incircuncisión, sino una criatura nueva. La paz y la misericordia de Dios vengan sobre todos los que se ajustan a esta norma; también sobre el Israel de Dios. En adelante, que nadie me venga con molestias, porque yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu, hermanos. Amén.
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Lucas 10, 1-12. 17-20
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios." Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: "Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios." Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo.» Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron: - «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.» Él les contestó: - «Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.»
EVANGELIO LEÍDO |
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[ Agradecemos a Arguments su generosidad ] |
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≡ Corderos: id a los lobos ≡

Estamos cerca de la fiesta de los sanfermines. Hay una marca de diseños y camisetas que ha popularizado los sanfermines por toda nuestra geografía. Me permito colocar una imagen promovida por ellos. Tienen una serie dedicada a corderos y lobos. Hay una donde entre varios corderos, colocados en formación, aparecen camuflados algunos lobos. En otras, sin embargo, cambia el cuento: es caperucita o los corderos quienes amedrentan al lobo.
Pero la que escojo es un icono universal: el lobo con piel de cordero. Otros refranes populares nos advierten sobre lo mismo: ‘no es oro todo lo que reluce’, ‘las apariencias engañan’, etc. Y Jesús hoy, en el envío misionero, advierte a sus discípulos: “mirad que os envío como corderos en medio de lobos”. Corderos que siguen al Cordero inocente que anuncia la paz, sin alforja ni sandalias. Corderos que no se detienen a saludar porque la misión que han recibido, el anuncio de la paz y la unidad, no puede demorarse. Corderos que siguen al Buen Pastor, que les ha demostrado su amor cargándoles sobre sus hombros y acariciándoles sobre sus rodillas.
Dios, la madre que consuela a su hijo según la visión de Isaías, despliega su ternura en su Hijo Jesucristo y en todos los que son enviados con su misma misión. Los misioneros –todos los cristianos y de forma especial los convocados a este servicio en la Iglesia- son setenta y dos en este relato, recordando los pueblos descritos en el capítulo 10 del libro del Génesis. Un recurso que utiliza Lucas para señalar que el anuncio del Reino no conoce fronteras. Todos son sus destinatarios.
Ha comenzado el verano, y no son pocos los voluntarios y misioneros que están tomando aviones y barcos para dirigirse a tierras de misión. Ellos vivirán en sus propias carnes la experiencia de la sobreabundancia de la mies, unida a la impotencia de solo poder consolar a unos pocos. Corderos en medio de lobos: insolidaridad, injusticia, hambre, insalubridad, etc. Roguemos, pues, al Dueño de la mies que le envíe obreros. Y nosotros, aquí, mientras escuchamos la petición de Jesús, no podemos por menos que mostrarnos disponibles para trasladar paz allí donde aún falta la alegría de la resurrección.
L. Del Otero Sevillano CSsR

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