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DOMINGO XXXIV DEL TIEMPO ORDINARIO
Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo
Ciclo C - 21 de noviembre de 2010

 

2 Samuel 5, 1-3
En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron: «Hueso tuyo y carne tuya somos; ya hace tiempo, cuando todavía Saúl era nuestro rey, eras tú quien dirigías las entradas y salidas de Israel. Además el Señor te ha prometido: "Tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel."» Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver al rey, y el rey David hizo con ellos un pacto en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel.

 
 

Salmo 121
¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.

Allá suben las tribus, las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David.

 
 

Colosenses 1, 12-20
Hermanos: Damos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. El es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

 
 

Lucas 23, 35-43
En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo: «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.» Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.» Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos.» Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.» Pero el otro lo increpaba: «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.» Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.» Jesús le respondió: «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.»

EVANGELIO LEÍDO
[ Agradecemos a Arguments su generosidad ]
 

≡ Jesús nazareno, rey del universo ≡

 

1. Jesús el Rey

Fue el Papa Pio XI, el 11 de diciembre de 1925, quien instituyó esta solemnidad que cierra el tiempo ordinario. Su propósito es recordar la soberanía universal de Jesucristo. Cristo es rey del universo porque es Dios. El Padre lo puso todo en sus manos.

Sobre la cruz de Jesús estaba la causa de su condena a muerte, de su ejecución: EL REY DE LOS JUDÍOS. Pilato se equivocó, porque sobre el árbol de la cruz mandó colgar al que toda la Iglesia hoy celebra como REY DEL UNIVERSO. Se quedó corto al escribir el título de Jesús. La salvación, el amor de Dios, dejó de ser exclusivo de los que custodiaban el templo, el pueblo de la Alianza, y pasó a ser universal. La cruz es el momento cumbre de la universalidad del amor de Dios. Es Dios crucificado: Dios callado, Dios de parte del que sufre, Dios condenado, Dios blasfemo.

2. El Reino de Jesús

Con un Dios así, la palabra "Reino" no puede significar lo que dice el diccionario. ¡Es imposible! Si Dios muere, Reino ha de ser otra cosa. Por eso cerramos el año litúrgico con Aquel que lo cierra todo, que concluye, que ofrece destino y eternidad.

La Fiesta de Jesucristo de este día nos habla de que él es el principio y el fin de la historia, de la vida humana, de la realidad.

Jesucristo es Rey porque fue coronado, porque fue elegido y ungido -como lo fue David- para ser el nuevo Pastor del pueblo de Dios.

Jesús es Rey porque fue ungido con la fuerza de Dios, con su Santo Espíritu, y así se puso a la cabeza de una nueva humanidad: cojos, ciegos, pobres, pecadores... todos ellos transformados, "vueltos a nacer" al ver que en los ojos de Jesús estaba la misma mirada de Dios. Y el amor corona la vida de las personas.

Jesús es Rey porque ya hay demasiado "jefecillo" de pacotilla, desde el que te asegura la paz hasta el que te sonríe para ganarse tu confianza por un puñado de votos.

Jesús es Rey porque selló con su vida una nueva forma de dirigir el mundo: bajarse hasta llegar a los que están más abajo, tirados, tumbados, muertos.

Jesucristo es Rey porque en la cruz lo decía, y lo seguimos diciendo nosotros, porque él ofrece vivir ya 'el paraíso'.

Laureano Del Otero Sevillano CSSR

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