Incluya los acentos en su búsqueda >> en REDENTORISTAS.ORG
 
 
     

 

I DOMINGO DE ADVIENTO
Ciclo C - 29 de noviembre de 2009
 

Jeremías 33, 14-16
Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquella hora, suscitaré a David un vástago legítimo, que hará justicia y derecho en la tierra. En aquellos días se salvará Judá, y en Jerusalén vivirán tranquilos, y la llamarán así: "Señor-nuestra-justicia".

 
 

Sal 24, 4bc-5ab. 8-9. 10. 14
Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
para los que guardan su alianza y sus mandatos.
El Señor se confía con sus fieles
y les da a conocer su alianza.

 
 

1 Tesalonicenses 3, 12 - 4, 2
Hermanos: Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos. Y que así os fortalezca internamente, para que, cuando Jesús, nuestro Señor, vuelva acompañado de todos sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios, nuestro Padre. En fin, hermanos, por Cristo Jesús os rogamos y exhortamos: Habéis aprendido de nosotros cómo proceder para agradar a Dios; pues proceded así y seguid adelante. Ya conocéis las instrucciones que os dimos, en nombre del Señor Jesús.

 
 

Lucas 21, 25-28. 34-36
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación. Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».

 

≡ Una alegría que está por venir ≡

Una foto. Sin ánimo de discutir o avivar polémicas. Sólo una fotografía para fijar nuestra mirada. Se ha dado el primer paso para la aprobación de la nueva o reformada ley del aborto. Las ministras se besan y abrazan, llenas de alegría. Se alegran porque, en el futuro, la mujer que lo desee, podrá abortar con más libertad. Y nosotros, cristianos, comenzamos un camino de cuatro semanas que nos conduce a celebrar el nacimiento de un bebé. Así se abre el Adviento: acogiendo la contradicción de nuestro entorno.

Es curioso: no resulta difícil llegar a integrar en nosotros mismos elementos contradictorios. Como un eco del pasado domingo, podemos estar convencidos al mismo tiempo de la necesidad de triunfar en la vida, educando a nuestros hijos con mentalidad de triunfador (slogan: consigue el máximo haciendo el mínimo), y creer firmemente en el servicio y la entrega como exigencia cristiana, al estilo del Jesús que lo da todo sin nada a cambio, haciendo todos los esfuerzos posibles. ¿No son contradictorias las dos convicciones?

Nuestra foto: María está embarazada o, como dice el villancico, “la Virgen sueña caminos”. Nos alegramos del nacimiento de Dios como persona, mientras observamos que no siempre un nacimiento es motivo de alegría. ¿Qué motivos pueden destruir nuestro Adviento, la alegre noticia de que Dios nace?

Como señala el Evangelio de hoy, las catástrofes y los cataclismos no oscurecen nuestra esperanza. Son mucho más destructivos los vicios, los agobios, el permanecer dormidos mientras la vida hace tiempo que ha despertado a nuestro alrededor. Adviento es una invitación a abrazarnos y felicitarnos porque sin duda es mejor la vida que la muerte, la libertad que la seguridad, la paciencia que la velocidad y el vértigo.

“Levantaos, alzad la cabeza” es el grito profético que nos marca una forma de vivir la preparación para la Navidad. Vamos a vivir un “embarazo” de cuatro semanas, diciendo: ¡Ven, señor Jesús!, porque realmente Dios es Vida, y vida que necesita el mundo. Vamos a procurar que Dios nazca, que su alumbramiento sea posible a nuestro alrededor. Vamos a garantizar la presencia de Dios a nuestro lado, y por eso es importante fortalecer nuestra fe y poner en evidencia las señales de que Dios, a pesar de a veces parecer arrinconado, ha tomado un lugar protagonista en nuestra historia y en el correr del tiempo en el mundo.

L. Del Otero CSsR

| arriba |