Sal 102, 1-2.3-4.6-7.8.11 Él perdona todas tus culpas El Señor hace justicia El Señor es compasivo y misericordioso, |
Corintios 10, 1-6.10-12 |
Lucas 13, 1-9 |
≡ Cuando se da fruto ≡

1. ¿Pensáis que aquellos dieciocho...?
Hace apenas una semana, una mujer preguntaba a un sacerdote con total sinceridad: “Ante tantas catástrofes naturales que se acumulan en estos últimos meses, ¿no será verdad que está cerca el final del mundo?”.
La desgracia se ha repetido en esta semana abatiendo vidas y hogares en Chile, y en un Haití aún no recuperado las lluvias torrenciales ponen en peligro la situación del país. Hasta nuestra segura y cómoda Europa publica elencos de víctimas de los fenómenos meteorológicos.
Creo que el fin del mundo no está cerca. Reconozco que no me baso en ningún dato objetivo para afirmarlo. Pero también creo que todos estos acontecimientos nos pueden ayudar “para que no codiciemos el mal” de pensar que estamos seguros y que nada de esto nos va a pasar. El mismo Jesús no está de acuerdo con la explicación que dan sus interlocutores a la muerte de dieciocho personas al derrumbarse la torre de Siloé: “si no os convertís, pereceréis igualmente”.
Los terremotos y las fuertes borrascas nos recuerdan que nadie está preparado para todo. No hemos llegado a un punto de bienestar tan perfecto para no preocuparnos del curso de la naturaleza o la violencia de nuestros semejantes. Y ahí reside la aportación del cristianismo: es urgente cambiar nuestra forma de actuar. ¿O pensamos que los de Haití sufrieron más el terremoto porque vivían en condiciones pobres? Sufrieron más también porque algunos siguen siendo ricos…
2. Me he fijado en sus sufrimientos
Moisés estaba cuidando del ganado de su suegro. Había huido de Egipto y había olvidado por completo sus jóvenes ideas de ayudar a los esclavos del faraón (ideas que fracasaron por completo cuando lo intentó). Se dedicaba por completo a vivir su vida.
Sin embargo, Dios se revela y su respuesta ante la vida cambia por completo. De estar “a lo suyo” pasa a responder al Señor: “aquí estoy”. Necesitó que una zarza ardiera ante sus ojos sin consumirse para darse cuenta que lo importante era escuchar a Dios: él está de parte de los oprimidos; él escucha los gritos de su pueblo. Y nosotros ¿los escuchamos?
Escuchamos, sí, pero en poco alteran nuestros comportamientos tanta catástrofe y tanto sufrimiento. Hay mucho de cristianismo estéril, aunque ahora a veces se revista con pancarta oficialmente reconocida por la conferencia episcopal. Me gustaría que muchos cristianos anónimos también dieran la cara en manifestaciones, no sólo contra las leyes que destruyen la vida, sino también contra esta forma de concebir el mundo que sigue acumulando tanto y tanto sufrimiento. Y que en una pancarta grande se escriba: “Aquí estoy para dar fruto, y que hoy no sea el fin del mundo para nadie”.
3. Cuaresma: ¡Sed fecundos! ¡Dad fruto!
En el tercer domingo de Cuaresma, DIOS QUIERE QUE SEAMOS FECUNDOS. La parábola del Evangelio habla de una higuera estéril, que no da frutos. El paseo de Dios por nuestro mundo, cada día, no debe ser muy diferente... pero siempre ofrece otra oportunidad. Es el momento de afrontar esa oportunidad y dar nuevos frutos.
Dejemos de ser cristianos estériles... Es un privilegio cristiano disponer de cinco semanas para la conversión. No todas las personas puedan dedicar un tiempo a cambiar algunos puntos negativos de su vida. Jesús hoy no se anda con tonterías: “Si no os convertís, pereceréis”, moriréis. Aún tenemos tiempo, pero no podemos dejar pasar ninguna de las oportunidades que la paciencia de Dios nos ofrece.
L. Del Otero CSsR
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