Misión en la Alpujarra Granadina | Misioneros Redentoristas Madrid

Misión en la Alpujarra Granadina

Misión en la Alpujarra Granadina: Órgiva, Bayacas, Carataunas, Cáñar

“Órgiva fue el primer pueblo misionado, después de Alhama. El 2 de marzo, partieron el P. Superior, Loyódice y el P. López de Alhama; se dirigieron a Loja para tomar el ferrocarril… Al día siguiente partieron de Loja y llegaron a Granada. Recibida la bendición del arzobispo, el día 23 llegaron a Órgiva y comenzaron la misión aquella misma noche”.

Este párrafo está sacado de la primera crónica de los redentoristas en España. Otro párrafo de la misma crónica dice así: “al día siguiente muchos querían confesarse y no había forma de hacerles esperar, ya que asaltaban, por decirlo así, los confesonarios y no querían ceder”.

¡Qué maravilla y qué envidia! Debí haber nacido yo, en aquellos tiempos gloriosos…, pero fui a nacer en estos de estrechez y penuria religiosa. Pero vamos a lo nuestro, que es dar fiel testimonio de la actual misión en estos pueblos de la Alpujarra granadina. Presentaré datos reales, con testimonios y vivencias de algunos responsables.

El pueblo más importante y el primero en ser misionado, en esta ocasión, fue Órgiva. Tiene Órgiva, una población variopinta de 5.100 habitantes, formada por gente autóctona  y gente llegada de otros países, según se dice, de 76 nacionalidades. Difícil de creer, pero aseguran que así es.

La misión tuvo lugar del 25 de enero al 17 de febrero. Terminada la misión, en los ocho días siguientes, atendimos otras poblaciones de menor importancia: Cáñar, Bayacas, Carataunas y Tablones. Todas estas comunidades pertenecen a la parroquia de Órgiva. Don Manuel España, titular de la parroquia Cristo de la Expiración, ha pedido ya la misión a los misioneros del CESPLAM en tres ocasiones y siempre está encantado con nuestra colaboración.

Debo decir que don Manuel es un “cura bombero”.  Además de cura austero y santo, está en estas comunidades mencionadas de “apagafuegos”. Ya le tocó este mismo y desagradable cometido en su anterior parroquia de Albuñol.

La misión tuvo un comienzo incierto y temeroso, debido a acontecimientos ocurridos en años anteriores en la parroquia; se vivió una situación grave, que generó un clima de desconfianza y de agresividad hacia lo religioso y hacia el clero…

Lo cierto es que al llegar los misioneros sólo se contaba con 7 posibles casas para las asambleas familiares, a pesar de que los visitadores, incluidos los sacerdotes párrocos, habían visitado todas las casas del pueblo anunciando el acontecimiento misionero.  Encarna, responsable laica del equipo misionero de la parroquia, nos dice cómo era la situación inicial:

“Cuando mi párroco me dijo que iba a iniciar una misión en la parroquia de Órgiva, me dio mucho miedo porque pensé que no seríamos capaces de sacarla adelante. Todos hemos trabajado mucho y gracias a ello y, por supuesto, con ayuda la de los misioneros y de toda la gente de fuera que nos ha apoyado, hemos vivido unos días maravillosos. Hemos conseguido despertar la fe dormida de todo el pueblo y de muchas personas, cuya ‘llama espiritual’ estaba apagada y muerta, debido a muchos acontecimientos dolorosos…”

 

En tres días cambió radicalmente el panorama. El lunes de la semana de asambleas se reunieron 18 grupos, bien distribuidos por el pueblo. Todos han decidido seguir reuniéndose una vez al mes, aunque no todos fuesen “ideales” en número y en juventud. Lo mejor, sin duda, el equipo de  animadores, hombres y mujeres de mediana edad y bien preparados para dirigir las asambleas. Los misioneros, que siempre ponemos el listón muy alto, ya nos dábamos por contentos  por el mero hecho de reunirse las asambleas. Este, pequeño éxito (entre comillas),  de las asambleas, hizo posible que mucha gente del pueblo se entusiasmase con la misión.

Y así finalizó la primera semana con “gran número” de participantes. Se llenó el templo. Don Manuel España no se lo creía: “en el tiempo que llevo yo aquí, nunca había visto la iglesia tan llena de fieles”.

Ciertamente, todos nos sentíamos contentos y felices, pero el “éxito” no se debió solo a los misioneros del CESPLAM, sino al apoyo de mucha gente. Por ejemplo a la presencia de nuestros hermanos de Granada. Con el P. Pineda, acudieron a Órgiva, muchos laicos redentoristas que deseaban apoyar la misión. También acudió la “coral san Alfonso”, de los “antiguos alumnos redentoristas de Santa Fe” y sus esposas que nos obsequiaron con un magnífico concierto y nos acompañaron en la eucaristía que llamamos “Asamblea de Asambleas”. Acudieron también a apoyarnos, en autobuses y coches particulares, fieles de otros pueblos de las Alpujarras (Sorvilán y Albuñol, donde había tenido lugar otra misión, un par de años atrás). Todo ello contribuyó a que el templo se llenase de fieles y de alegría. Era, ¡la gran fiesta de la misión!

Y así continuamos la misión con la Semana de la Palabra. Todas las mañanas celebrábamos la eucaristía, en la ermita de san Sebastián y en la parroquia, aunque el acto principal fue la “celebración misional”, sólo en el templo parroquial. Todas las celebraciones han estado concurridas y muy “celebradas”, debido a los símbolos y a la participación de los fieles en ellas.

De nuevo  tenemos que hacer un alto  para el agradecimiento, ya que nuestros hermanos “laicos redentoristas” acudieron desde Granada todas las tardes para participar en los distintos actos de la misión. Especial gratitud debemos a Antonio y Ana  que colaboran, mejor dicho, que misionan desde hace años dando las charlas a parejas y matrimonios, en muchas de las misiones que tenemos por el Sur de España. Su disponibilidad y dedicación a la tarea misionera es admirable.

Quizás lo más chocante fue la presencia de unos treinta jóvenes llegados desde Granada, para la “oración de jóvenes del viernes” permaneciendo con nosotros un par de días más. Dormían en el suelo de los salones parroquiales. Su entusiasmo y apoyo son muy de agradecer. ¡Gracias, y mil gracias! Parce que cuando las dificultades son grandes, la generosidad es mucho mayor.

Finalizamos la misión con dos actos entrañables: la celebración de la Virgen y el final o clausura de esta etapa de misión. El detalle entrañable consistió en la procesión con el icono del P. Socorro por las calles del pueblo y su entronización en el templo parroquial. También hicimos una corta procesión, por el interior del templo, con la “cruz de la misión”, que dejaron los misioneros en una de las pasadas misiones, tal vez en la de 1934, aunque posteriormente hubo otras misiones redentoristas en 1960 y en 1974. Otra huella misional, probablemente, es la imagen de San Gerardo, el más humilde de los santos redentoristas, presente en uno de los retablos laterales. No se sabe  quién ni cuándo,  hizo posible que la imagen de nuestro hermano fuese a parar a este templo de Órgiva.

El broche y testimonio final, lo pone el párroco, don Manuel España:

“La verdad es que siempre cuesta arrancar un poco y, en nuestro caso, mucho. Oíamos decir con mucho pesimismo: ‘Esto no va a salir bien’ o ‘En otros sitios si funciona, pero aquí va a fracasar’.

Todo comenzó con las visitas a las casas. Los visitadores se entregaron al máximo, dedicando muchas horas. También nos sumamos los dos sacerdotes visitando casas y los asentamientos ‘hippies’ que hay en la zona. Fue muy duro el trabajo de Premisión.

Lo que más cuesta es abrir las casas, justo el resorte por el que triunfa la misión. Cuando llegaron los misioneros sólo se habían ofrecido siete casas, tres días después había diecinueve.

Vamos a tratar de organizar y poner en marcha  Cáritas, tal como debe ser, pastoral de la salud, y otros ministerios laicales. Esperamos mucho de la misión. Pero queremos, sobre todo, ‘una Iglesia en salida’ como señala el Papa Francisco.

Detalle curioso, la cruz de misión que teníamos “arrinconada” en la pared del coro, con letras y números casi borrados, que decía ‘PP Redentoristas 1934’, la hemos restaurado y añadido ‘2018’.  Será una cruz muy significativa e importante para nosotros, porque es el más seguro signo de la victoria de Cristo.

Que Dios os bendiga, Padres Redentoristas por vuestro carisma, celo y entrega y nunca falten predicadores que reaviven la fe, con la Palabra y el testimonio”.

Como nota final añadimos algunas curiosidades:

–        Ciudadanos de 76 nacionalidades.

–        Comunidad hippie que lleva por nombre Beneficio. Es la mayor comuna hippie de España. Sus habitantes se sienten libres en este rincón perdido de La Alpujarra granadina. Comunidad, que a veces se convierte en refugio de prófugos y maleantes

–        Presencia de misioneros redentoristas, a través de las misiones en la zona, desde 1867

–        Presencia de la V. del Perpetuo Socorro en muchas aldeas de la zona.

–        Estatua de san Gerardo situada en uno de los retablos laterales

–        Y a modo de resumen, en la cruz restaurada de la misión, figuran tres fechas

Arsenio Díez

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