Espiritualidad de María Celeste


 

Una espiritualidad en la que Cristo
es el Centro

María Celeste en su vida, ya desde niña, y en sus escritos está siempre centrada en la persona de Cristo, el hombre Dios. No ha tomado como central un aspecto de la vida de Jesucristo, no se entretiene en temas derivados o en formas de piedad o devociones. Constantemente vuelve a lo que en la introducción de sus Reglas y del Jardín interior aparece como el núcleo central alrededor del cual se desenvuelve siempre su vida y su pensamiento. Es el proyecto del Padre de comunicar a los hombres su Espíritu por medio del Verbo hecho hombre. La creación y la redención están orientadas a la deificación (divinización) del ser humano. Y este proyecto del Padre y su realización es el tema constante de todos sus escritos. Su planteamiento es el mismo que en la carta a los Efesios o en la constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II.
Cristo, el hombre Dios, es contemplado en la totalidad de su ser y de su obrar. No es un misterio particular (la infancia o la pasión), sino toda la vida de Cristo lo que Mª Celeste tiene presente. Cristo mientras vivió en la tierra, insistiendo siempre en que aquella persona es el Verbo eterno.

   

Una espiritualidad Bíblica

La fuente primera de su espiritualidad es la Escritura, leída, meditada, citada constantemente. Mª Celeste leía el evangelio y para comentarlo escribió cuatro libros. Y en el libro mayor, el Jardín interior, el evangelio viene comentado ampliamente con el Antiguo Testamento leído en clave de historia de la salvación. No se trata de citas ocasionales, como se pueden encontrar en los escritos  de  otras  religiosas, aprendidas de  memoria. Son citas que suponen una lectura pausada y meditada de la historia bíblica, interpretada y comentada  para ilustrar la realización del proyecto del Padre en los creyentes.
  
Espiritualidad Litúrgica         

Para Mª Celeste una segunda fuente de inspiración para su espiritualidad es la liturgia, vivida al ritmo del año litúrgico, meditando los textos litúrgicos, en el misal o en la Liturgia de las Horas. En todas sus obras hace referencia a ella. Así en los Diálogos varias veces anota el tiempo litúrgico o la fiesta que se está celebrando: Adviento, Navidad, Pentecostés, etc. De la participación en el gozo de la Virgen y de los santos en el cielo, en ocasión de su fiesta litúrgica, habla Mª Celeste en los Grados de Oración (Grado 16). En las meditaciones correspondientes al tiempo de Adviento y Navidad encontramos textos tomados de la liturgia propia de ese tiempo. No se trata sólo de textos bíblicos, sino de otros tomados de las lecturas patrísticas del Oficio Divino.

Espiritualidad Patrística
    
Y ésta es otra característica de la espiritualidad de Mª Celeste: sus escritos tienen un sabor patrístico que es fácilmente observable. Además de citas textuales de S. León, de S. Gregorio, de S. Agustín, de S. Ambrosio, la influencia de los Padres en sus escritos se ve en la importancia que da a la deificación del ser humano por parte de la Trinidad, en sintonía con los Padres orientales, destacando los efectos de la Encarnación como momento y hecho fundamental de la Redención. Como los Padres, insiste en la iniciativa de Dios en la obra de la santificación, en la acción directa del Espíritu Santo que lleva al alma a la unión con la Trinidad y a la transformación en Dios por amor, en la importancia del sacramento del bautismo como comienzo de la vida nueva en Cristo y del sacramento de la Eucaristía como unión y transformación. Cristo imagen del Padre que reproduce su imagen en nosotros, Cristo el nuevo Adán, que forma en nosotros el hombre nuevo son temas de la Escritura y de la Patrística, pero son temas también frecuentemente comentados por  Mª Celeste con la aportación de su experiencia vivida. 
 

   

 

Una espiritualidad Eucarística

Una espiritualidad litúrgica necesariamente tiene que tener muy en cuenta lo que constituye el culmen de la liturgia: la Eucaristía. La Eucaristía como presencia, como sacrificio y como alimento que realiza la unión y la transformación del alma en Dios está siempre presente en los escritos de Mª Celeste.

 

Una espiritualidad Mariana

Una espiritualidad basada en el “Designio del Padre”, un proyecto en el que la creación y la redención pretende por igual comunicar el amor de Dios a los seres humanos, no podía olvidar la obra más sublime de la Trinidad: María.
 María Celeste dedicó muchas páginas de gran densidad teológica y de ardiente amor para describir las maravillas que el Señor realizó en María  y las que por medio de ella sigue realizando en los creyentes.

Una espiritualidad para todos

Esta es otra característica importante: es una espiritualidad para todos, no es específicamente para religiosas o monjas de clausura. Ella describe la obra de Dios en el alma, en todas las personas que se disponen a recibir lo que Dios quiere obrar en ellas; se trata de buscar la perfección evangélica, vivir las virtudes cristianas.
En resumen: la espiritualidad de María Celeste es una espiritualidad 1) trinitaria y cristocéntrica, centrada en Cristo; 2) bíblica; 3) litúrgica; 4) patrística; 5) fiel a la tradición; 6) eucarística; 7) mariana; 8) para todos.

   

Viva Memoria


Característica de María Celeste, y de la Orden por ella fundada, es la expresión viva memoria. María Celeste habla de recordar, hacer memoria de la vida de Jesucristo, de todos los pasos de su vida; y también de ser memoria viva de Jesucristo, no sólo cada hermana individualmente, sino como comunidadLa memoria como recuerdo de Jesucristo que nos estimula a seguirlo e imitarlo, a practicar las virtudes y alcanzar la perfección evangélica no fue una originalidad de María Celeste.  También S. Alfonso Mª de Ligorio habla de tener una “memoria continua y amorosa” una “memoria continua y agradecida”, una memoria viva del amor que nos demostró Cristo en su Pasión, o una memoria viva de la presencia de Dios.
Sin embargo, para Mª Celeste ser viva memoria de Cristo es dejarse transformar por el Espíritu para que El siga viviendo su vida en nosotros. “Jesús murió para vivir resucitado en las almas que lo aman”, dice  María Celeste.                

P. Emilio Lage, redentorista.