Brevemente comparto con todos vosotros lo que supuso para mi vida conocer a la familia Redentorista, en concreto a esta Comunidad.
Como en todas las cosas importantes, este camino fue transcurriendo lentamente. Cada día iba conociendo más a Jesús, la oración contemplativa de la Comunidad - que me maravilló-,… Aquí he aprendido a leer la Palabra de Dios, algo que ha transformado mi vida.
Pertenezco a la Fraternidad de Cristo Redentor, la cual considero mi familia espiritual, mi punto de referencia; la siento cercana para todo lo que necesito. Mis mejores amigos y amigas las he encontrado aquí.
Llevo desde hace algunos años la cruz redentorista, cruz que también llevan las hermanas. El día de la imposición de la cruz fue un día maravilloso, un día que marcó mi vida. En todo momento me sentí arropada por la Comunidad.
Soy madre de familia y abuela de una nieta y próximamente también de un nieto, pero os puedo asegurar que nada en el mundo me ha dado tanta felicidad como conocer a Jesús.