Beato Genaro Mª Sarnelli

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Santos en el Nápoles del Settecento
[ 30 de Junio ]

 

 

 

 

En la tradición redentorista, el Beato Sarnelli siempre ha sido considerado como el hermano gemelo del fundador, san Alfonso. Ambos dieron sus primeros pasos al mismo tiempo y en el mismo lugar, la gran Nápoles del siglo XVIII: estudios de leyes, doctorado en ambos derechos por la universidad napolitana, ejercicio de la abogacía, abandono de los tribunales para entrar en la vida sacerdotal, dedicación a los pobres y abandonados de la capital. Casi de forma natural fueron ambos misioneros populares y redentoristas. Su procesos paralelos se explican cuando se descubre que ambos nacieron y crecieron en un terreno parecido en cuanto a condición social, cultural y religiosa. Tampoco es casual que ambos tengan juntos sueños misioneros en el Colegio de los Chinos de su ciudad o que juntos aparezcan en las calles de los barrios bajos, reunidos con jóvenes y trabajadores, en las “Capelle serotine”, un proyecto original de formación de laicos para el apostolado entre los laicos.

Podríamos continuar señalando el paralelo que existe entre estos dos santos redentoristas indicando la importancia de sus publicaciones para difundir las ideas y la praxis cristiana al gran público del siglo XVIII. Estas iniciativas se deben al ambiente iluminista en el que estaban inmersos, y en el que demostraron su empeño por erradicar la ignorancia humana y religiosa. La producción literaria de los dos santos nació de su experiencia pastoral, de la que salieron los temas de sus obras: la catequesis, la educación de los jóvenes, la educación en la oración, etc.

Un redentorista atípico

Pero será el mismo san Alfonso quien establece la diferencia entreambos personajes. Él es el primer biógrafo de su joven amigo, lo que demuestra la admiración que Alfonso tenía por Sarnelli. No reduce la vida de su amigo Gennaro a una reflexión devota sobre su personalidad, sino que el reflexivo Alfonso de Liguori pone de manifiesto, con cariño de amigo, las cualidades de espontáneo e impaciente de Sarnelli. Frente al pragmatismo de Liguori, Sarnelli aparece como soñador e idealista. Mientras san Alfonso vivía una vida disciplinada en el entorno de su congregación, respetaba al mismo tiempo la incapacidad de Sarnelli para recluirse en la vida reglada y rítmica de un convento.

Nuestro Beato era un volcán de iniciativas e ideas, y su actividad febril le llevará a la muerte, pero le convierte en verdadero testigo de la urgencia del evangelio. Su libertad e independencia lo definen como “un redentorista atípico”. Pero, aunque desconcierta al principio, la lectura de su vida nos transmite una santidad única, que se puede definir como moderna, por la impoirtancia de la responsabilidad personal en el empeño de responder a la llamada de Dios desarrollando hasta el máximo la compasión humana y evangélica. Gennaro María Sarnelli, por este espíritu que lo animó, tiene el raro privilegio de poder dialogar ahora con los hombres de nuestro tiempo.

 

Entre Nápoles y Ciorani

Gennaro Maria Sarnelli nace en Nápoles el 12 de septiembre de 1702. Es hijo de Angelo Sarnelli y Caterina Scoppa. Su padre es un famoso abogado napolitano, que consigue hacerse noble al adquirir el título de Barón de Ciorani, fruto de sus hábiles negocios. Ciorani es una pequeña población del sur de Italia, donde Gennaro pasará largas temporadas en su vida, por diferentes razones. A los 14 años, bajo el impacto de la beatificación de Francisco de Regis, comunica a sus padres el deseo de hacerse jesuita. El padre lo disuade creyéndolo demasiado joven. Gennaro emprende entonces los estudios de derecho, siguiendo los pasos de su padre, y culmina su carrera con el título de doctor en ambos derechos en 1722. A partir de entonces ejerce la abogacía en los tribunales napolitanos.

Por san Alfonso sabemos que Sarnelli combinaba perfectamente sus trabajos como abogado con una vida cristiana comprometida. Todos los días acudía a la eucaristía y hacía meditación. Siguiendo una tradición común entre los abogados de Nápoles, se inscribe en la Congregación de los Caballeros Profesionales del Derecho y de la Medicina, dirigida por los Píos Operarios de la iglesia de san Nicolás. Esta Asociación disponía en sus reglas que todos sus miembros asistieran a los enfermos del Hospital de los Incurables. Allí comparte esta labor con Alfonso de Liguori y Cesare Sportelli, que serán también parte del primer grupo redentorista. Es en este hospital donde Gennaro se siente llamado por Dios al sacerdocio.

 

El abogado se hace sacerdote

En septiembre de 1728 se ingresa en el seminario y es destinado por el Cardenal Pignatelli, arzobispo de Nápoles, a laparroquia de Santa Ana di Palazzo. Para poder estudiar tranquilamente, abandona la casa familiar. Se hospeda en el colegio de la Santa Familia, más conocido como el Colegio de los Chinos, fundado por Matteo Ripa, con el fin de reunirmisioneros para las indias orientales. El 8 abril del año siguiente deja el colegio de los Chinos y el 5 de junio del mismo año ingresa en la Congregación de las Misiones Apostólicas, una sociedad de sacerdotes diocesanos entregados a la predicación en los lugares más deprimidos de la diócesis de Nápoles.

El 8 julio de 1732 es ordenado sacerdote. Durante todos estos años, además de las visitas al hospital, se dedica a ayudar a los niños que son obligados a trabajar, enseñándoles el catecismo. Visita a los ancianos del geriátrico de san Genaro y a los marinos enfermos que yacen postrados en el hospital del puerto. Es éste también el tiempo en el que entabla amistad con san Alfonso de Liguori y conoce su apostolado. Juntos se dedican a promover reuniones entre los laicos de la periferia de la ciudad. Así es como nacen las “Capillas del atardecer”, encuentros de laicos para la oración y la formación. Sin duda, esta actividad se adelantaba a su tiempo en la promoción del laicado.

Después de su ordenación, el Cardinal Pignatelli encomienda a Sarnelli la enseñanza religiosa en la parroquia de los Santos Francisco y Mateo, en el barrio español de Nápoles. Cuando se da cuenta de la corrupción y marginación en la que viven muchas jóvenes, decide emplear todas sus energías en la lucha contra la prostitución, muy extendida en la zona del puerto de la gran ciudad en la que vive.

 

Uno de los primeros redentoristas

En este mismo tiempo, san Alfonso debe defenderse de las injustas críticas que padece a causa de la fundación de la Congregación misionera del Santísimo Redentor en Scala (Salerno) el 9 de noviembre de 1732. La mayor parte de suscompañeros le abandonan, y toda Nápoles cree que está persiguiendo un sueño imposible.

En junio de 1733, Sarnelli se traslada a Scala para ayudar a su amigo en la misión de Ravello, la primera misión de los recién fundados misioneros. En esta experiencia Sarnelli decide hacerse redentorista, y continua participando en las misiones sucesivas. Su hermano Andrea Maria Sarnelli, también sacerdote, deseaba que los redentoristas establecieran una casa en el fuedo familiar, en Ciorani. Allí se trasladan los primeros redentoristas y esta población tiene el privilegio hoy de poseer la Casa Madre de todos los redentoristas, al desaparecer las anteriores fundaciones.

Desde el día de su entrada en la Congregación hasta abril de 1736, Gennaro María se empeñará sin descanso en las misiones parroquiales. Mientras tanto, ese mismo año salía a la luz su obra Ragioni cattoliche sobre el problema de las “jóvenes en peligro”, las mujeres marginadas de su sociedad. Escribe también sobre la vida espiritual y la doctrina cristiana. Su cansancio es tal que llega a estar al borde de la muerte. Con el consentimiento de san Alfonso vuelve a Nápoles para mejorar su delicada salud. Allí emprende nuevamente su apostolado entre las prostitutas.

 

Apóstol de Nápoles

Entre su regreso a Nápoles y su muerte hay ocho años de apostolado en Nápoles. Además de dedicarse a las misiones redentoristas y las tareas pastorales de las Misiones Apostólicas, promueve la meditación comunitaria entre los laicos publicando “El mundo santificado”. Con otro libro suyo invita a dar mayor importancia a la educación de la juventud y a la catequesis. En 1741, al tiempo que planifica las grandes misiones predicadas en los suburbios y caserios de Nápoles, participa también en ellas y prepara la visita canónica del Cardenal Spinelli a Nápoles y sus aledaños. A pesar de su permanente estado enfermizo, sigue predicando en los caseríos hasta finales de abril de 1741 cuando, ya muy enfermo, vuelve a Nápoles donde muere el 30 de junio a la edad de 42 años.

Sus restos descansan en Ciorani, primera iglesia redentorista y fundación proporcionada por su propia familia. Actualmente, junto al sepulcro del Beato Sarnelli, viven los Novicios Redentoristas de Europa Sur.El 12 de mayo de 1996, el Papa Juan Pablo II lo beatíficó en la Plaza de San Pedro.

Genaro Sarnelli nos ha dejado en herencia unas 30 obras dedicadas a la meditación, a la teología mística, a la dirección espiritual, al derecho, a la pedagogía, a la moral y a diversas temáticas pastorales. Su actividad social en favor de la mujer oprimida y marginada le ha merecido el ser considerado entre los autores que con mayor autoridad han afrontado esta temática en la Europa de la primera mitad del siglo dieciocho.

Celebraciones de la Memoria Litúrgica del Beato Gennaro María Sarnelli, apóstol de los suburbios de Nápoles y uno de los primeros redentoristas: