Padre Miguel Goñi Ariz

Miguel Goñi nació en Imarcoain (Navarra) en 1902. Su madre nunca le escondió sus deseos de que fuera al seminario. El paso de dos redentoristas por su localidad natal aumentó su interés por la vida sacerdotal, e ingresa en 1913 en el Jovenado de El Espino para hacer los estudios medios. Los redentoristas abren un nuevo colegio apostólico en Cuenca, el Colegio de San Pablo, y allí se traslada el joven Miguel en 1915. Profesa como religioso de la Congregación del Santísimo Redentor el 26 de agosto de 1920, al mismo tiempo que su compañero el P. Julián Pozo. Tras los estudios de filosofía y teología en Astorga (León) es ordenado sacerdote en 1925.

Al parecer, su salud no era fuerte, pero predicó varias misiones populares en Cantabria, Andalucía y Galicia. Tuvo diferentes residencias: Nava del Rey, Granada, Santander y Vigo. Problemas de pecho le obligan a descansar en Nava del Rey, a donde es destinado en 1932. Al poco tiempo regresa a la Cuenca de su juventud. Su actividad se desarrolla fundamentalmente en la iglesia redentorista de San Felipe Neri, en la que celebra la eucaristía y atiende el ministerio de la reconciliación.

Ya sabemos que en el mes de mayo de 1936, fue perseguido por las calles de Cuenca por un grupo de exaltados milicianos deseosos de atacar a cualquier religioso. A los diez días de abandonar el convento de San Felipe, el P. Miguel Goñi fue detenido con el P. Ciriaco Olarte. El P. Retana relata en la crónica de su martirio (no podemos comprobar el grado de veracidad de la misma) que gritaron “¡Viva Cristo Rey! ¡Viva San Alfonso!” y que, además, el P. Miguel se arrastró hasta el P. Ciriaco -que también vivía después de los disparos- para juntos poder consolarse, animarse y confesarse, antes de entregar la vida al Redentor, el 31 de agosto de 1936. Según algunas fuentes, se desangró vivo durante dos horas de agonía, sin que nadie le asistiera.

El cadáver del P. Goñi presentaba el cráneo y el esternón destrozados, un hombro hundido y signos de una agonía prolongada. Su único delito fue ser religioso, sacerdote y misionero del Autor de la Vida.