Pascual Erviti Insausti

 

Nacía el Siervo de Dios en 1902 en Echalecu (Navarra). En su familia hacía el número 11 en una serie de doce hermanos. A los siete años perdió a su madre. Ayudaba a misa e iba con el ganado. Su deseo era hacerse sacerdote, pero se encontró con la oposición de su padre. Cuando tenía ya 16 años, su padre estaba dispuesto a que estudiara para sacerdote, pero él se veía para entonces ya muy mayor y por esa razón no quiso él. Tuvo que ir a Pamplona de soldado. Allí oía misa todos los días. Al volver al pueblo siguió siendo el que había sido siempre. De nuevo en el pueblo, dedicado al pastoreo y a la caza, volvió a sentir la llamada de Dios. Para tomar la decisión, del 21 al 27 de febrero de 1926 fue a Loyola (Vizcaya) de Ejercicios Espirituales. Como no acaba de resolverse decidió hacer otros ejercicios en febrero de 1927.

Al fin, un día de mediados de agosto de ese mismo año le dijo a su hermano mayor que se había decidido a ingresar en la Vida Religiosa. Primero pensó en ser Jesuita, pero el cura lo encaminó a los Redentoristas. Ahora el obstáculo para resolverse en su decisión era la enfermedad Terminal de su anciano padre, que moría en mayo de 1928. Solucionado ya este último obstáculo, a los 26 años entraba como Postulante en la Comunidad Redentorista de Pamplona. Hizo seis meses de postulantado en El Espino (Burgos). Al principio le costó, asaltándole muchas dudas sobre su vocación; cuenta él mismo que se encomendó a la Virgen del Perpetuo Socorro el día de su fiesta (27 de junio) y desaparecieron las vacilaciones. El 31 de diciembre de 1928 llegaba a la Casa Noviciado en Nava del Rey (Valladolid). Para significar el cambió de vida adoptado cambió de nombre: Hermano Pascual. Profesó el 24 de febrero de 1930. Emitidos ya sus votos, el 1 de marzo de 1930 va a Astorga (León). Le encomendaron el oficio de las cuadras y el de cocinero segundo. El 23 de diciembre de 1934 va destinado al Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid, el escenario de su martirio. Durante el año y medio que va a estar en Madrid, trabajará en la cocina. Aquí en Madrid hará su Profesión Perpetua en1935. La impresión que dejó entre aquellos que le conocieron es el de una persona muy buena y sencilla, afable y humilde, con una honda experiencia de Dios que se ve manifestado en la vivencia de las virtudes en grado heroico. No es de extrañar que impresionadas por una personalidad con tales virtudes, algunas personas, tras conocer su muerte a consecuencia de la persecución religiosa de 1936, se encomendasen a él y pidiesen a Dios algún favor.

El H. Pascual fue junto con el H. Aniceto Lizasoaín a la casa de Dª Emilia Alcázar, madre del P. Antonio Hortelano C.Ss.R., el día 21 de julio de 1936. Allí estuvo unos tres días, y tuvo que salir porque parece que le seguían la pista. De él recuerda Dña. Emilia Alcázar que tenía bastante miedo a los acontecimientos. Por el peligro que corría en aquella casa, tuvo que cambiarse por el H. Máximo e irse con el P. Urruchi a la casa de los Sres. Nandín. Siendo el Siervo de Dios el más joven de los Hermanos coadjutores martirizados, Dios lo juntó para el martirio con el más joven de los Sacerdotes, el P. Urruchi. Juntos estuvieron casi un mes en casa de Don Roberto Nandín, hasta que los tres fueron detenidos el 21 de agosto de 1936. La esposa de D. Roberto manifiesta que cuando se los llevaron “los pobres sin queja y al parecer con valor, y el Hermano al enterarse que se llevaban a mi marido dijo ‘¡Dios mío que me maten a mi y no a D. Roberto, con lo que ha hecho con nosotros!’. Y en el momento de salir se volvió a mi suegra y a mi y nos dijo ‘que Dios les pague todo’”. El cadáver del Siervo de Dios fue recogido en la mañana del 22 de agosto de 1936 por la Cruz Roja en la Pradera (puede ser la Pradera de San Isidro), en el término municipal de Madrid y llevado al Depósito Judicial.