Hermano Celso Alonso Rodríguez

 

Celso nació en el pueblecillo burgalés de Rioseras el 28 de julio de 1896. De familia sencilla, humilde, pero profundamente religiosa, fue bautizado el mismo día de su nacimiento. En su niñez fue pastor. La pobreza de la familia le impidió completar el tiempo de la escuela, así que cuando entró al postulantado apenas sabía leer ni escribir.

En el año 1913, cuando no tenía más que 17 años, entró de postulante para ser Hermano Redentorista en El Espino (Burgos); hizo su profesión temporal el día de Navidad de 1920 y los votos perpetuos el 25 de marzo de 1924. Su vida transcurrió en las comunidades de Madrid del Perpetuo Socorro y de San Miguel, El Espino, Astorga, La Coruña, Carmona y Granada. De Granada pasó a Valencia, hacia finales de 1935, para atender al anciano P. Antonio Mariscal. Se dedicó fundamentalmente a atender la sacristía y a los enfermos. En todo se hizo querer, pero ante todo destacaba por su abnegación como enfermero. Y por esa tarea fue, precisamente, por lo que el Señor quiso premiarle con el martirio.

Cuando estalló la revolución apenas llevaba unos meses en Valencia. De ordinario vivía fuera de la comunidad, atendiendo al anciano hermano se quedó en el asilo como enfermero. Con el H. Celso había en el asilo varios jesuitas y un anciano hermano franciscano. Una vez que los revolucionarios se adueñaron del asilo, encerraron a las hermanas en la parte destinada a Noviciado. Mientras él y el jesuita H. Tarrats ejercieron de enfermeros todo fue marchando.

Pero, denunciados por el sacristán del asilo, el 28 de septiembre fueron detenidos los dos religiosos enfermeros junto con dos seglares y conducidos en un coche a la Chezka de la Plaza del Horno de San Nicolás. De allí los sacaron a las afueras de Valencia y, dejándoles escapar, huyeron. Mientras, les disparaban y ellos gritaban: “¡Viva Cristo Rey!“.

Su cadáver fue encontrado el 1 de Octubre en Monteolivete, a la margen derecha del antiguo cauce del Turia, en el llamado Azud de Oro. Fotografiado, fue inhumado en la fosa común como “hombre desconocido”. Tras la Guerra, el P. Arroyo identificó el cadáver a través de las fotografías tomadas de su cuerpo antes de ser enterrado. En su ficha figuran estos datos: “Hombre desconocido”. Reescrito encima figura: “Hermano Celso Alonso; edad desconocida; fecha de su muerte: 1 de octubre de 1936; lugar del asesinato: Monte Olivete; personas que participaron en el crimen: se desconocen; enfermedad: heridas por arma de fuego“.

Todos los Religiosos del asilo fueron martirizados: los jesuitas P. Bori y HH. Tartas y Genovés (beatificados ya por Juan Pablo II), el hermano franciscano Fray Diego Campos y nuestro H. Celso.

En el Patio central del Asilo de Santa Mónica de las Hermanitas de los Pobres en Valencia, hay una gran imagen del Corazón de Jesús. En la parte trasera de su peana figuran los nombres de estos mártires.