Rezar en Cuaresma. 15 Febrero 2013

Canto: La misericordia del Señor, cada día cantaré.

 

SALMO 50,3-4.5-6a.18-19

Antífona: Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.

Antífona: Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias

 

LECTURA DEL EVANGELIO: Mateo 9,14-15

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole:
– «Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»

Jesús les dijo:
-«¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos?
Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunaran.»

 

 

PETICIONES:

  • Te pedimos por los países que sufren las consecuencias de la violencia y la guerra, para que se solucionen sus conflictos por el camino de la no-violencia.
  • Te pedimos por las necesidades de la Iglesia para que viva esta Cuaresma en actitud de conversión constante.
  • Te pedimos para que los políticos, los creyentes y toda la gente de buena voluntad pongamos todo el interés por que haya un mejor reparto de los bienes del mundo.
  • Te pedimos por nosotros para que con nuestro trabajo y esfuerzo sirvamos con generosidad a nuestros hermanos.

 

PADRE NUESTRO.

AVE MARÍA.

 

ORACIÓN FINAL. (San Alfonso)

 

Oh Dios de amor,

¿qué más pudieras inventar

para hacerte cercano y sujetarte a mí?

No te bastó vestirte con mi cuerpo

ni dar por mí la vida,

sino que te quedaste oculto en el pan

para ser mi alimento.

Si por Ti enloqueciera yo de amor,

ninguna cosa extraordinaria haría.

Pero Tú sólo quieres
que a este ofrecimiento corresponda
abriéndote la puerta de mi casa.

Entra en ella, Señor,
y enciende en este hogar
todo el amor que quepa.
Deseo recibirte como más te agrade.

 

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