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Oraciones para cada momento del día
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Para mí la vida es Cristo
John Henry Newmann

Jesús, ayúdame a esparcir tu fragancia donde quiera que vaya.
Inunda mi alma con tu espíritu y tu vida;
penetra todo mi ser y toma de él posesión
de tal manera que mi vida no sea en adelante sino una irradiación de la tuya.
Quédate en mi corazón con una unión tan íntima
que las almas que tengan contacto con la mía
puedan sentir en mí tu presencia;
y que al mirarme olviden que yo existe y no piensen sino en ti.
Quédate conmigo. Así podré convertirme en luz para los otros.
Esa luz, oh Jesús, vendrá toda de ti.
Ni uno solo de sus rayos será mío.
Te serviré apenas de instrumento
para que tú ilumines a las almas a través de mí.
Déjame alabarte en la forma que te es más agradable,
llevando mi lámpara encendida
para disipar las sombras en el camino de otras almas.
Déjame predicar tu nombre sin palabras...
Con mi ejemplo, con mi fuerza de atracción,
con la sobrenatural influencia de mis obras,
con la fuerza evidente del amor que mi corazón siente por ti.

* * *

Bendito tú, Señor, que vuelves cada día

Bendito tú, Señor, que vuelves cada día
a despertar el mundo con la aurora,
a llenarlo de vida y de sonidos
y a pintar de colores cada rosa.

Descorres las cortinas de la noche,
alejando los fantasmas y las sombras.
Traes la Luz y das tu aliento
y la tierra se viste de tu gloria.

Las seres que salieron de tus manos
palpitan y bendicen tu memoria.
Las semillas germinan y dan fruto
y en todo dejas tu huella protectora.

El sol lentamente se despereza,
calentando la tierra con su fuego.
Y Tú, Señor, bendices cada hora
del reloj de la vida de tus siervos.

Yo te veo en todas las criaturas
y te busco en mi cuerpo fatigado.
Te admiro en la vida cada día
y te encuentro en mi alma reflejado.

Tú Señor que guías nuestras vidas
con la ternura de tu mirada,
protege a los hombres cada instante,
dales tu caricia en la mañana.

Haz que al final de cada día,
Reciba el hombre su denario,
merezca el sueño que repara
y encuentre paz en tu regazo.

Demasiado cansado para rezar
Joe Mannth

Me siento tan cansado,
como puedes comprobar,
que paso de rezos o profundos pensamientos.
Te doy las gracias por mi salud
y por la oportunidad de estar activo.
Te ofrezco todo lo que he hecho
y la fatiga que siento en mi cuerpo.
¡Déjame relajarme en tus brazos amorosos
y encargarte a ti de todos mis cuidados!
Refréscame en mi descanso.
Dame una nueva vida con tu poder.
Ayúdame a aceptar mis limitaciones
y a recibir de ti nuevas fuerzas.
Tú eres mi fuerza y mi descanso,
mi fuente de agua vivificante.
Me siento,
me acuesto a descansar,
reposo en ti.
Me entrego,
me dejo llevar,
toma tú mi dirección.