
Joaquín Sorolla - "Triste herencia"
[puede verse con más calidad aquí]
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SOROLLA EN EL MUSEO NACIONAL DEL PRADO
26 de mayo – 26 de septiembre de 2009
“Y se hizo la luz”, dice el primero de los libros de la Biblia, y Sorolla la puso sobre una tela. Y así, la luz se convirtió en bandera, en estandarte de vida y armonía, en manto piadoso y llano que ampara a todos los que respiran sobre la faz de la tierra.
Y enseñó al óleo a ser transparente, permeable a los rayos de Helios, a mostrar que el reloj más antiguo es el astro alrededor del cual gira nuestra existencia, la única posible…
Joaquín Sorolla y Bastida (1863-1923) siempre delata la hora del día, el sentimiento propio y ajeno, la pasión por la vida, la familia, el trabajo, la caridad… Y en él la belleza y la denuncia social forman un todo. La Exposición comienza por la pintura social, la que le consiguió la fama a nivel internacional. Es real, comprometida y mordaz. Le siguen las instantáneas de su tierra, y su mar, con sus marineros yendo y viniendo del trabajo, bueyes de enormes patas surcando el mar para concluir la faena, reflejos de oro sobre sombreros y manos delicadas pasando la aguja a una red que parece interminable. Sobre ellos, las velas recogen el viento lanzando diagonales con la claridad de un mar inmenso que se ofrenda a nuestras costas y sus habitantes. Y al final, España en destellos de gran tamaño, los paneles de la Hispanic Society de Nueva York, verdaderos elogios de nuestra tierra y sus culturas, sus colores y músicas.
Laureano Del Otero