Bodas de oro de la Parroquita de Santa Teresa en Salamanca

50 Años haciendo Comunidad

Este es el lema elegido para celebrar las bodas de Oro de la parroquia de Sta. Teresa en Salamanca. La que ha sido la “Domus ecclesiae” de la comunidad cristiana de nuestro barrio del Oeste. Es una invitación a coger el álbum de estos cincuenta años de vida e ir repasando pausadamente sus páginas. Oyéndoles hablar, no me cabe duda de que, en estas páginas cincuentenarias, hay imágenes muy bellas que están grabadas en vuestra retina, y recuerdos entrañables vividos a los pies del Cristo de Casillas, bajo la tierna mirada de nuestra Madre del Perpetuo Socorro y apoyados en el bastón de Santa Teresa. Lo del bastón es una imagen clásica de esta parroquia con tanta gente centenaria y nonagenaria. Dos recuerdos centena venir a Misa los domingos a la que llegaba acompañado sólo de su andador, y el de la Sra. Bea, 103 años, que sigue viniendo a diario a la iglesia y ni siquiera necesita de andador. Es un tesoro y una delicia contar con abuelos tan longevos.

Pero la parroquia no sólo es pasado. También es presente. Un ahora que dejo resumido en esta frase de Santa Teresa: “Tristeza y melancolía, no la quiero en casa mía”. ¿Dificultades en nuestro mundo?  Muchas; pero las esperanzas son mayores: contamos con la fuerza y la gracia del Espíritu. “Sólo Dios basta”.

Y mirando hacia adelante queremos que la celebración del año jubilar sea un tiempo fuerte de gracia y un impulso que abra las puertas de un futuro luminoso. Las vidrieras que se van a colocar en los ventanales de la iglesia quieren ser el mejor símbolo de ese futuro. No se trata sólo de una mejora material del templo, es, sobre todo, el deseo de que la belleza de Dios llegue reflejada a nuestra vidas y después de haber pasado un rato a su lado en la iglesia, seamos nosotros capaces de reflejar esa luz a un mundo que tan necesitado está de Dios

Estamos de fiesta. Suena el Yobel, la trompeta de cuerno de carnero anunciando el año jubilar, bodas de oro de la parroquia de Santa Teresa de Salamanca. Gracias por estos 50 años, perdón por las sombras que en ellos haya habido y que Dios nos siga regalando sus bendiciones.

Santiago Bertólez

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