Pascua Navares 2013

El Miércoles Santo, y por segundo año consecutivo, empezábamos a llegar los jóvenes y jóvenes-adultos a Navares de las Cuevas (Segovia) para vivir la Pascua Misionera. VIVE era la palabra que nos convocaba, una invitación a vivir la pasión, muerte y resurrección del Señor, así como a descubrir a quien realmente VIVE entre nosotros: Jesucristo. Cerca de 40 jóvenes de las parroquias redentoristas de Madrid, y algunos venidos de Granada, El Entrego y Segovia se dieron cita. Los redentoristas Antonio P., Damián Mª, Jorge y Miguel fueron los encargados de animar las reflexiones, oraciones y celebraciones. Nos acompañaron dos religiosas “Catequistas de Dolores Sopeña” y el equipo de cocina formado por Carmen y Samuel a quienes agradecemos su impagable servicio.

Diferentes estados de vida nos congregamos para vivir juntos esta Misión. Solteros, novios a punto de casarse, religiosas y religiosos, sacerdotes, diácono a punto de ordenarse sacerdote, padres de familia con sus hijos pequeños, todos formando parte de una misma Iglesia que descubre en comunidad cual es su Misión y su Vocación.

Guiados de la mano de tres personajes principales como el Discípulo Amado, el Ladrón Arrepentido y María Magdalena, fuimos adentrándonos en sus historias personales e identificando sus historias como nuestra propia historia. Vidas cargadas de momentos de encuentro con Jesús que repetidas veces se nos invitó a traerlas hasta el corazón, a re-cordarlas.

Cabe resaltar los momentos de preparación común de las celebraciones cada tarde, así como la oración de envío con la cual nos dispersábamos por grupos para salir a los  distintos pueblos a celebrar,  juntamente con la gente sencilla que allí vive. Una hermosa experiencia misionera cargada de gestos, símbolos, anécdotas, y sobre todo de fe y de fraternidad que difícilmente podremos olvidar.

Como recordaba un joven en la Vigilia Pascual, “una verdadera experiencia cristiana que no nos podemos callar”.  Cristo Vivo ha vuelto a pasar por cada uno de nosotros llenándonos de su vida y por eso como san Pablo podemos maravillarnos y exclamar: “no soy yo quien vive en Cristo; es Cristo quien VIVE en mi”.

Renovados por esta experiencia y por el abundante agua (del bautismo) para todos un deseo: ¡Feliz Pascua de Resurrección! ¡VIVE!

 

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