Rezar en Cuaresma. 2 Marzo 2013

Canto: La misericordia del Señor /cada día cantaré.

 

SALMO  102

Antífona: “El Señor es compasivo y misericordioso.”

Bendice al Señor, alma mía,
y todo mi ser a su santo nombre.

Bendice al Señor, alma mía,
no te olvides de sus beneficios.

El perdona todos tus pecados
y cura todas tus enfermedades.

El rescata tu vida del sepulcro,
y te colma de amor y de ternura.

No está siempre acusando
ni guarda rencor eternamente;
no nos trata como merecen nuestros pecados,
ni nos paga de acuerdo con nuestras culpas.

Como la altura del cielo sobre la tierra,
así es su amor con los que lo respetan;
y como está lejano el oriente del poniente,
así aleja de nosotros nuestros crímenes.

Antífona: “El Señor es compasivo y misericordioso.”

 

LECTURA DEL EVANGELIO: Lucas 15, 1-3.11-32

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos:
-«Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»

Jesús les dijo esta parábola:
-«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre:
“Padre, dame la parte que me toca de la fortuna.”

El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.

Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.

Recapacitando entonces, se dijo:
“Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como uno de tus jornaleros.”

Se puso en camino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.

Su hijo le dijo:
“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.”

Pero el padre dijo a sus criados:
“Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.”

Y empezaron el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo.

Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba.

Éste le contestó:
“Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud “

Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.

Y él replicó a su padre:

“Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.”

El padre le dijo:
“Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.”

PETICIONES:

  • Por el Papa, obispos y sacerdotes para que sigan anunciando la bondad infinita de un Padre que acoge a todos.
  • Por los que dirigen las naciones para sean capaces de compartir entre todos los pueblos los frutos de la tierra.
  • Por todos los que trabajan para salvar tantas injusticias como se nos presentan; para que les dé fuerza y valor a fin de que no se desanimen, ni se cansen de amar.
  • Por los que viven sin conocerte y disfrutarte, para que te hagas el encontradizo o te sepamos dar a conocer.
  • Por El Padre José Mª Goicoechea, te damos gracias por su vida y entrega.

 

PADRE NUESTRO.

AVE MARÍA.

 

COMPROMISO:  
Renuncia a tu egoísmo. Explora si eso que quieres es una necesidad o un capricho

 

ORACIÓN FINAL.

 

Volver cada día a tu regazo.
Marchar y volver,
volver y marchar.

Nuestra vida es un continuo abandono de tu casa
y de tu compañía.
Tomamos la hacienda y nos vamos,
y la malgastamos en la prostitución.

Malgastamos el tiempo y la vida,
la inteligencia, las fuerzas, el dinero.
Malgastamos el amor…

Y no labramos tus campos,
y no cultivamos la hacienda, tuya y nuestra,
y pasamos hambre…

El hambre nos trae tu recuerdo.
¡Qué vergüenza que sea precisamente el hambre,
la soledad,
la falta de dinero para volver a malgastarlo!
Estómago, corazón y cartera…
¡Qué vergüenza que no seas tú!

Pero volvemos y te damos un abrazo apretado.
Y tú estás contento, muy contento,
aunque sepas que volvemos por hambre.
Y pones música
y una buena mesa,
la fiesta en familia,
eucaristía de retornos, abrazos y aleluyas.

¿Mañana nos iremos otra vez?

Patxi Loidi

 

 

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