SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS. DÍA 1

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS. DÍA 1

Día 1: Domingo 18 de enero
Nuestra vocación
Versículo del día
Yo, pues, preso en el Señor, os ruego que llevéis una vida digna de la vocación a que habéis sido llamados (Ef 4,1).
 
Miqueas 6,6-8
¿Con qué me presentaré ante el Señor
y me postraré ante el Dios de lo alto?
Me presentaré ante él con holocaustos,
con novillos que tengan un año.
¿Agradarán al Señor miles de carneros?
¿Le complacerán diez mil ríos de aceite?
¿Le entregaré mi primogénito por mi delito,
el fruto de mis entrañas por mi pecado?
Se te ha hecho conocer lo que está bien,
lo que el Señor exige de ti, ser mortal:
tan sólo respetar el derecho,
practicar con amor la misericordia
y caminar humildemente con tu Dios.
Palabra de Dios.

Salmo 133
¡Qué bueno, qué agradable es
que los hermanos vivan juntos!
Es como aceite que perfuma la cabeza,
que desciende por la barba,
por la barba de Aarón
hasta la orla de su vestido;
es como rocío del Hermón
que baja por los montes de Sión.
Allí derrama el Señor su bendición,
la vida para siempre.

Marcos 3,13-15
Llevaron unos niños a Jesús para que los bendijese. Los discípulos reñían a quienes los llevaban; pero Jesús, al verlo, se enojó y les dijo:
— Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque el reino de Dios es para los que son como ellos. Os aseguro que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.
Palabra del Señor.

Reflexión
En Efesios 4,1, Pablo subraya la importancia de vivir una vida digna de la «vocación a la que habéis sido llamados», que está intrínsecamente ligada a la unidad de la comunidad cristiana. En medio de una sociedad dividida, el Evangelio llama a los creyentes a superar las barreras y fomentar la reconciliación. Esta vocación divina nos invita a encarnar los valores de Dios en la comunidad de los creyentes. Al armonizar nuestra conducta con esta vocación, no solo reflejamos las enseñanzas de Cristo, sino que también contribuimos a la unidad y al crecimiento del cuerpo de Cristo. Reconocer y abrazar esta vocación es esencial para vivir la verdadera esencia de la comunidad cristiana y alimentar una comunión armoniosa y solidaria.
 
Una pregunta para reflexionar
¿Cómo te inspira la reflexión sobre la «vocación a la que habéis sido llamados», tal como se describe en Efesios 4,1, a contribuir activamente a la unidad dentro de tu comunidad eclesial local y con otras comunidades?
 
Oración de los fieles
Oremos con confianza al Señor, nuestro Dios, Padre de la gran familia humana.
— Para que los cristianos de las diversas confesiones, junto a sus pastores, busquen siempre en la Palabra de Dios la luz que conduce hacia la unidad que el Señor desea para su Iglesia. Roguemos al Señor.
— Para que, desde el convencimiento de que la Iglesia es una, todas las comunidades cristianas descubran la vocación ecuménica y la riqueza de las otras Iglesias para avanzar juntos hacia la unidad. Roguemos al Señor.
— Para que esta Semana de Oración por la Unidad de los cristianos que hoy comenzamos bajo el título «Un solo Espíritu, una sola esperanza », nos haga poner los ojos en Jesucristo y nos dejemos guiar por su Espíritu. Roguemos al Señor.
— Para que el Espíritu Santo conceda a todas las Iglesias cristianas fortalecer los vínculos de unión, y se dejen transformar en todo aquello que las divide. Roguemos al Señor.
— Para que quienes ostentan los poderes públicos en nuestro país y en el mundo entero sepan ejercerlos como un servicio, cuidando especialmente de los pobres y necesitados. Roguemos al Señor.
— Para que quienes compartimos el pan de la Palabra un día podamos superar las diferencias que aún nos mantienen distanciados de la misma mesa de la eucaristía. Roguemos al Señor.
Padre nuestro, que nos amas como a una gran familia y sabes lo que necesitamos, escucha las peticiones que tus hijos te dirigen con fe y esperanza.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
 
Oración
Dios de luz
nos has llamado de las tinieblas a tu luz.
Que nuestra respuesta a tu llamada nos lleve
a buscar activamente la reconciliación
y a compartir tu luz en el mundo.
Amén.