SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS. DÍA 2

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS. DÍA 2

Día 2: Lunes, 19 de enero

Sobrellevándonos unos a otros en el amor
Versículo del día
Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportaos unos a otros en el amor (cf. Ef 4,2).
 
Zacarías 7,8-10
Además, ¿no eran ésas las palabras que el Señor pronunció por medio de los más antiguos profetas, cuando Jerusalén y las ciudades de su entorno estaban habitadas y vivían en paz, y cuando el Négueb y la Sefela estaban también habitados? De nuevo el Señor dirigió su palabra a Zacarías:
— Así dice el Señor del universo: Juzgad con justicia y equidad, y practicad con vuestros hermanos el amor y la fidelidad. No oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero o al pobre, y no maquinéis en vuestro interior nada malo contra el prójimo.
Palabra de Dios.

Salmo 25,6-10
Recuerda, Señor, tu misericordia
y tu amor que desde siempre existen;
olvida mis faltas de juventud y mis pecados,
recuérdame en tu amor, por tu bondad, Señor.
El Señor es bueno y recto,
él muestra el camino a los pecadores,
instruye en la justicia a los humildes,
enseña a los humildes su camino.
Las sendas del Señor son amor y verdad
para quienes respetan su alianza y sus mandatos.
 
Lucas 10,30-36
Jesús le dijo:
— Un hombre que bajaba de Jerusalén a Jericó fue asaltado por unos ladrones, que le robaron cuanto llevaba, lo hirieron gravemente y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por aquel mismo camino un sacerdote que vio al herido, pero pasó de largo. Y del mismo modo, un levita, al llegar a aquel lugar, vio al herido, pero también pasó de largo.
Finalmente, un samaritano que iba de camino llegó junto al herido y, al verlo, se sintió conmovido. Se acercó a él, le vendó las heridas poniendo aceite y vino sobre ellas, lo montó en su propia cabalgadura, lo condujo a una posada próxima y cuidó de él.
Al día siguiente, antes de reanudar el viaje, el samaritano dio dos denarios al posadero y le dijo: “Cuida bien a este hombre. Si gastas más, te lo pagaré a mi vuelta”.
Pues bien, ¿cuál de estos tres hombres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de ladrones?
Palabra del Señor.

Reflexión
El apóstol Pablo nos exhorta a vivir conforme a la dignidad de nuestra vocación cristiana proporcionándonos una profunda orientación social.
Llama a los creyentes a comportarse «con toda humildad y mansedumbre, con paciencia», a «soportarse mutuamente con amor» (Ef 4,2).
Esta vocación divina no es un mero camino personal, sino que se ha de manifestar en la vida y en nuestras relaciones con los demás. Las cuatro virtudes que Pablo destaca —humildad, mansedumbre, paciencia y tolerancia— son cruciales para cultivar relaciones de amor. Encarnar estas virtudes significa acercarse a los demás con un espíritu de auténtica humildad, mostrarse amable incluso con quienes ponen a prueba nuestra paciencia, y mostrar tolerancia con quienes nos ponen a prueba.
Y lo que es más importante, implica «soportarnos unos a otros» a pesar de nuestras diferencias, reflejando así un amor que trasciende todas las divisiones terrenales y encarna la gracia de la compasión infinita de Dios.
 
Una pregunta para reflexionar
¿Cómo podrían ayudarnos a los creyentes a superar las divisiones de nuestras comunidades cristianas locales las virtudes mencionadas en la Carta a los Efesios: la humildad, la mansedumbre, la paciencia, la tolerancia?
 
Oración de los fieles
Elevemos nuestra oración a Dios, nuestro Padre, fuente de toda gracia.
— Por la Iglesia, para que esté unida y pueda llevar la libertad y la paz de Cristo por todo el mundo. Roguemos al Señor.
— Por nuestros pastores, para que nos guíen y acompañen a hacer que nuestras Iglesias sean cada vez más acogedoras y nadie se sienta excluido en ellas. Roguemos al Señor.
— Para que el Señor escuche nuestra oración y nos conceda humildad para reconocer a Cristo en cualquier hermano. Roguemos al Señor.
— Por los teólogos que se dedican al diálogo ecuménico, para que el Señor los mantenga constantes en su empeño de la búsqueda de la verdad. Roguemos al Señor.
— Por los que estamos celebrando esta eucaristía, para que maduremos en nuestra unión con Cristo dejándonos guiar por su Palabra, y de esa forma superemos los prejuicios que nos separan. Roguemos al Señor.
Dios, Padre misericordioso, tu Hijo oró por su Iglesia en la Última Cena para que fuésemos uno como vosotros sois uno; concédenos el don de la unidad para que el mundo crea. Por Jesucristo, nuestro Señor.
 
Oración
Señor Jesucristo,
enséñanos a ser pacientes unos con otros con humildad y mansedumbre.
Que la luz con la que has iluminado nuestro camino
nos conduzca hacia la unidad
y nos ayude a curar las heridas de la división y la indiferencia
que a menudo separan a las comunidades. Amén.