SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS. DÍA 3

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS. DÍA 3

Día 3: Martes, 20 de enero

El vínculo de la paz

Versículo del día
Esforzaos por mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz (cf. Ef 4,3).
 
Isaías 11,6-9
El lobo vivirá con el cordero,
la pantera se echará con el cabrito,
novillo y león pacerán juntos,
y un muchacho será su pastor.
La vaca pastará con el oso,
sus crías se echarán juntas;
el león comerá paja como el buey.
Jugará el lactante junto a la hura del áspid,
el niño hurgará en el agujero de la víbora.
Nadie hará daños ni estragos
en todo mi monte santo,
pues rebosa el país conocimiento del Señor
como las aguas colman el mar.
Palabra de Dios.
 
Salmo 86,8-13
No hay entre los dioses uno como tú,
Dios mío, no hay obras como las tuyas.
Todas las naciones que forjaste
vendrán, mi Dios, a postrarse ante ti
y darán gloria a tu nombre.
Pues tú eres grande y haces prodigios;
tú, sólo tú, eres Dios.
Señor, muéstrame tu camino
y en tu verdad caminaré;
guía mi corazón para que venere tu nombre.
Señor, Dios mío, de todo corazón te alabaré,
por siempre glorificaré tu nombre
porque ha sido grande tu amor conmigo,
del reino de los muertos me sacaste.
 
Juan 14, 27-31
Os dejo la paz, mi paz os doy. Una paz que no es la que el mundo da. No viváis angustiados ni tengáis miedo. Ya habéis oído lo que os he dicho: “Me voy, pero volveré a estar con vosotros”. Si de verdad me amáis, debéis alegraros de que vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo. Os lo he dicho ahora, por adelantado, para que, cuando suceda, no dudéis en creer.
Ya no hablaré mucho con vosotros, porque se acerca el que tiraniza a este mundo. Cierto que no tiene ningún poder sobre mí; pero tiene que ser así para demostrar al mundo que yo amo al Padre y que cumplo fielmente la misión que me encomendó. Levantaos. Vámonos de aquí.
Palabra del Señor.
 
Reflexión
La paz es un factor crucial para mantener la unidad dentro de la Iglesia.
En Efesios 4,3, el «vínculo de la paz» significa un principio vital y activo que no solo conecta, sino que también sostiene la unidad de la comunidad cristiana. Cristo, el Príncipe de la Paz (cf. Isaías 9,6), predicó la paz y la reconciliación. La paz es un fruto del Espíritu (Gálatas 5,22), tanto un don
como un resultado de la acción del Espíritu. El «vínculo de la paz» es una fuerza activa que mantiene la cohesión de la Iglesia, manteniendo unidos a los diversos miembros, a pesar de las diferencias de fondo o la diversidad de opinión.
La paz fomenta relaciones significativas, permitiendo a los creyentes interactuar armoniosamente y perdonarse unos a otros con mayor facilidad.
Pablo subraya que la verdadera unidad necesita de un compromiso permanente con la paz. Exige el cultivo activo y la promoción de la paz entre la diversidad de miembros.
 
Una pregunta para reflexionar
¿Cómo influye la enseñanza de san Pablo de la paz como fruto del Espíritu en nuestras relaciones cotidianas comunitarias, especialmente en estos momentos en que hay necesidad de reconciliación o perdón?
 
Oración de los fieles.
Hermanos, elevemos unidos nuestras oraciones a Dios, nuestro Padre, por el bien de la Iglesia y de toda la humanidad.
— Pidamos al Señor que, en medio de un mundo que experimenta constantemente la división, la Iglesia sea siempre instrumento y lugar de comunión. Roguemos al Señor.
— Pidamos al Señor que los pastores de las Iglesias y comunidades cristianas sean testigos de la unión con Cristo, y logren estrechar los lazos de unión entre sus fieles. Roguemos al Señor.
— Pidamos al Señor que los cristianos de todas las confesiones demos testimonio conjunto de nuestra fe allí donde los hermanos experimenten el sufrimiento y el dolor. Roguemos al Señor.
— Pidamos al Señor que cada día vayamos superando entre los cristianos el lenguaje de la intolerancia, de los prejuicios, del sectarismo y la incomprensión. Roguemos al Señor.
— Pidamos al Seño que los que celebramos esta eucaristía nos esforcemos cada vez más por proteger y cuidar a los miembros más débiles del cuerpo de Cristo. Roguemos al Señor.
Escucha benignamente las súplicas de tu Iglesia, Señor, para que se realice cuanto antes el deseo de Jesús: que haya un solo rebaño y un solo Pastor.
Por el mismo Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
 
Oración
Señor Jesucristo,
tú eres el Príncipe de la Paz.
Fortalece el vínculo de la paz entre nosotros
y en nuestro mundo revuelto.
Cambia los corazones de todos los que hacen la guerra;
toca las heridas de los afligidos por la guerra.
Rezamos especialmente por el pueblo de Armenia y Artsaj
y por tantos otros en situaciones similares en todo el mundo.
Haz que la luz de tu amor brille en la oscuridad del mundo
y acelera el día en que todos los pueblos puedan vivir en paz con justicia.
Amén.